Los Estereotipos sociales

estereotipos-arquetipos-narracion-grafica-will-eisnerDesde la Psicología Social se han elaborado teorías del estereotipo y del prejuicio, que han ayudado al esclarecimiento de cómo las personas construimos la diferencia y legitimamos conductas discriminatorias. El hecho de que formemos parte de un grupo y no de otro tiene mucho que ver con la idea que nos vamos formando de nuestro grupo (endogrupo) y de los que no formamos parte (exogrupos). Ponemos en competición el primero con los segundos estableciendo categorías, construyendo nuestra identidad a partir de las pertenencias grupales y comparando nuestro grupo con los otros. Así cuando ponemos en competición el endogrupo con el exogrupo estamos discriminando, de tal modo que somos capaces de atribuir al exogrupo categorías sociales que no tienen ningún referente objetivo. Así podemos calificar a todos los gitanos como sucios. Es lo que se denomina esencialismo subjetivo, por el que todos los miembros de un grupo específico tienen algo en común, que es lo que lo distinguen de los demás grupos. Del mismo modo, las personas tendemos a pensar que la esencia humana es patrimonio de nuestro grupo y, en consecuencia, deshumanizamos, en cierta medida, a los otros grupos.

La Psicología Social sustenta este comportamiento discriminatorio en los estereotipos sociales, que son “creencias compartidas acerca de un conjunto de características que se atribuyen a un grupo humano. El estereotipo es una imagen mental, muy simplificada en general, de alguna categoría de personas o institución que es compartida, en sus características esenciales, por un gran número de personas”.

Los estereotipos van frecuentemente acompañados, aunque no necesariamente, de prejuicios, de una predisposición favorable o desfavorable hacia cualquier miembro de la categoría en cuestión sin haber tenido una experiencia anterior en la que basar dicho juicio. Aunque hay prejuicios que yo puedo tener ante determinadas personas, lo que aquí nos interesa son los prejuicios sociales, los que expresan una actitud negativa hacia un determinado grupo.

Los estereotipos sociales se originan según un proceso cognitivo básico de categorización que se da la hora de percibir y estructurar el medio ambiente. El proceso de categorización consiste en la ordenación y agrupación de los objetos del medio ambiente en distintas categorías, con el objeto de simplificar la complejidad del entorno. Este proceso de categorización es activo y puede llegar a mantener el sistema de valores predominante en un grupo o cultura particular. Los estereotipos no sólo tienen funciones cognitivas sino que contribuyen a la creación y mantenimiento de ideologías de grupo, que explican o justifican acciones sociales contra esos grupos externos.

Las funciones principales de los estereotipos son:

1. Función cognitiva de simplificación de la complejidad de los estímulos del medio ambiente. Son la consecuencia de una economía cognitiva. Guían nuestra interpretación de la realidad y crean una memoria selectiva.

2. Ayudan a formar la identidad social.

3. Contribuyen a la creación y mantenimiento de las ideologías de grupo.

4. Explican o justifican una variedad de acciones sociales contra otros grupos externos. Ayudan a explicar la conducta del endogrupo de la mejor manera posible.

5. Contribuyen a establecer relaciones de causa-efecto entre fenómenos que ocurren simultáneamente. Por ejemplo, cuando se relacionan el desempleo y la droga con la llegada de inmigrantes.

Algunas de las características más importantes de los estereotipos son las siguientes:

• Se suponen o inventan ideas sobre el exogrupo, pero se presentan de forma razonable porque se asocian estrechamente a determinadas características observables.

• Por el hecho de centrar la atención en las diferencias entre el endogrupo y el exogrupo conduce a una percepción exagerada de las diferencias en detrimento de las semejanzas. Se asocian determinadas características a un grupo, como si otros grupos no pudieran compartirlas también.

• Cuando construimos un estereotipo tendemos a sobreestimar la presencia de un determinado atributo en un grupo (por ejemplo, la agresividad en los varones) y a subestimar la presencia de un elemento contra-estereotípico (el cariño). Se elimina, de este modo, la posibilidad de variación individual intragrupal.

• Los estereotipos sesgan las respuestas incluso de los sujetos que conscientemente dicen rechazarlos. Es lo que se denomina estereotipaje implícito.

• Un estereotipo negativo omite o suprime cualquier comportamiento positivo.

• Se adscriben siempre a minorías, nunca a grupos mayoritarios.

Un aspecto que nos interesa especialmente a los educadores es el de la evolución de los estereotipos y, en general, de las comprensión de las diferencias sociales en los niños y jóvenes:

1. En una primera etapa, que comienza a los dos o tres años, los niños tienen cierto conocimiento de que existen diferencias de apariencia física entre las personas, pero no distinguen bien las categorías sociales, por lo que aceptan y reproducen, sin crítica las etiquetas que escuchan a los mayores.

2. En una segunda etapa, el niño es capaz de diferenciar correctamente entre el endogrupo, que tiende a sobrevalorar, y el exogrupo, que tiende a infravalorar. Son incapaces de reconocer la diversidad intragrupal y las semejanzas intergrupales. Aunque esta etapa puede superarse a los siete años, algunos no lo hacen en toda la vida.

3. La tercera etapa se produce como consecuencia del pensamiento operatorio concreto y en ella el niño ya sabe apreciar las semejanzas intergrupales y la diversidad intragrupal. Es capaz de incluir características psicológicas abstractas en las descripciones de los grupos y se empieza a reconocer que otros grupos pueden tener distintos valores y creencias que deberíamos aceptar.

4. En esta cuarta etapa, que se produciría después del pensamiento formal, se es capaz de relativizar al propio grupo y de alcanzar un importante grado de tolerancia.

Por último, es necesario recalcar la enorme dificultad para modificar los estereotipos, una vez adquiridos, puesto que no se suelen transformar por la experiencia, sino que solemos convertir en excepciones aquellos comportamientos que observamos que no concuerdan con él.

ACTIVIDAD

PROCESO:
• En parejas leerán el contenido de esta entrada y contestaran el siguiente cuestionario.

CUESTIONARIO:
1. ¿Qué es un estereotipo?
2. define endogrupo y exogrupo.
3. ¿Cuáles son, a tu parecer, los estereotipos que caracterizan tu endogrupo?
4. Identifica al menos 3 estereotipos, y sus respectivos prejuicios, dentro de tu curso y otros tres dentro del resto del liceo.
5. Según las funciones de los estereotipos ¿cuáles son los aspectos positivos y negativos según estas funciones?
6. Entre las características de los estereotipos ¿cuáles son los factores negativos que exhiben estas características del endogrupo?
7. Da un ejemplo, en donde un endogrupo exagere las diferencias en perjuicio de las semejanzas de un endogrupo de nuestra ciudad.
8. ¿En qué se asemejan y diferencian los prejuicios de la sociedad chilena del siglo XVIII en comparación a la nuestra?
9. Según el video “Estereotipos de Belleza” ¿cómo nos afecta la publicidad a la hora de vernos y de ver al mundo que nos rodea?

Guía creada por Cristian Cofre,

rescatada desde https://psicologialapch.blogspot.cl

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Martin Heidegger: Las enfermedades del alma moderna

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Martin Heidegger es, sin duda, el filósofo alemán más incomprensible que haya existido.  Nada compite con la prosa de su obra maestra “Ser y Tiempo”, colmada de complejas palabras compuestas en alemán como: seinsvergessenheit (Olvido del ser), bodenständigkeit  (apego, arraigo) y wesensverfassung (constitución esencial). Sin embargo, más allá de la jerga, Heidegger nos deja algunas verdades simples, incluso un tanto caseras sobre el sentido de nuestro tiempo y los senderos hacia la libertad.

Nació y, de muchas maneras, permaneció siendo un alemán de provincia, que amaba recoger hongos en el campo, pasear por la naturaleza y acostarse temprano.  Odiaba la televisión, los aviones, la música popular moderna y los alimentos procesados.  En cierto momento fue partidario de Hitler hasta que notó su negativo proceder.

Gran parte de su vida la pasó en una cabaña en el bosque, lejos de la civilización moderna.  Ahí fue donde diagnosticó que la humanidad moderna sufre de múltiples enfermedades del alma.

1. HEMOS OLVIDADO RECONOCER QUE ESTAMOS VIVOS.

Lo sabemos en teoría -por supuesto-, pero en el día a día no estamos realmente en contacto con el sustancial misterio de la existencia.  El misterio que Heidegger llama “DaSein” o, en español, “ser”.  Es sólo en muy raras ocasiones, tal vez por las noches o cuando estamos enfermos y hemos pasado a solas todo el día o durante una caminata en el campo, que nos hemos topado con lo más insólito y extraño de la existencia.  ¿Por qué las cosas son como son? ¿Por qué estamos aquí en vez de allá? ¿Por qué el mundo es como es?  Huimos de la confrontación que se podría dar con el “ser”.  Lo que el filósofo llama “Das Nichts”, huimos de “la nada”, del “vacío”.

2.  HEMOS OLVIDADO QUE TODO “SER” ESTÁ CONECTADO.

La mayoría del tiempo, nuestros trabajos y rutinas diarias nos tornan egoístas y enfocados sólo en nuestras metas.  Tratamos a los demás y a la naturaleza como medios y no como fines, pero de vez en cuando -y de nuevo- los paseos en el campo son particularmente favorables para entender un poco mejor todo.  Así, nos es posible salir de nuestra estrecha órbita y expandir nuestra perspectiva.

Podemos percibir, lo que Heidegger denomina, “la unidad del ser” al notar, por ejemplo, esa araña pequeña posada en la corteza de un árbol, esta roca y aquella nube en el cielo.  Estamos todos existiendo en este momento y, estamos unidos, fundamentalmente, por el hecho esencial de nuestro “ser común”.   Esos momentos simples, deben ser valorados inmensamente, pues nos invitan a que los usemos como trampolín hacia una forma más profunda de generosidad.  Nos invitan a superar la alienación y el egoísmo.  Nos invitan a tener una profunda apreciación del corto tiempo que nos queda antes  que el “Das Nichts” nos reclame uno a uno.

3.  NOS HEMOS OLVIDADO DE SER LIBRES Y VIVIR PARA NOSOTROS MISMOS.

Mucho de nosotros no es -evidentemente- muy libre.  Somos, en las singulares palabras de Heidegger, “arrojados al mundo en el momento que nacemos; arrojados a un particular y estrecho entorno social, formado de actitudes rígidas, prejuicios arcaicos y necesidades cotidianas que no fueron creadas por nosotros”. El filósofo quiere ayudarnos a superar ese “Geworfenheit” (“arrojamiento”). Con prudencia, necesitamos comprender la influencia psicológica-social-profesional de nuestro provincialismo, para luego evolucionar hacia una perspectiva más universal.   Al hacer esto, realizaremos el clásico viaje heideggeriano lejos de la “Uneigentlichkeit” hacia “Eigentlichkeit” (de la falta de autenticidad hacia la autenticidad).  En esencia, empezaremos a vivir para nosotros mismos.

Aun así, la mayoría de las veces, según Heidegger, fallamos desastrosamente en esta misión.  Simplemente nos rendimos a un modo de socialización superficial de ser, que llamó “Ellos mismos”, a diferencia de “Yo mismo”.  Seguimos la “das Gerede” (“la cháchara”) de lo que se habla en los periódicos, en las grandes ciudades y en televisión que tanto odiaba el filósofo.

Lo que nos ayudará a alejarnos de “Ellos mismos” es una apropiada e intensa concentración en nuestra inminente muerte.  Es en este preciso momento, donde nos damos cuenta de que otras personas no nos pueden salvar del “das Nichts”, nos damos cuenta que estamos más preparados para dejar de vivir por las personas, dejando de preocuparnos tanto por lo que otros piensan y renunciando a lo más importante de nuestras vidas, gastando energías en impresionar personas que, en primer lugar, nunca realmente nos han valorado.

Durante una conferencia celebrada en el año 1961, le preguntaron a Heidegger cuál es la mejor manera de llevar nuestras vidas, a lo que respondió de forma concisa que, simplemente debemos pasar más tiempo en cementerios.  ¿En los cementerios?

Sería mentira afirmar que los conceptos y la moral de Heidegger son claros.  Sin embargo, lo que nos dice, es por ratos fascinante, sabio y sorprendentemente útil, a pesar de las insólitas palabras que usa y el lenguaje que, de alguna forma, ya conocemos.   Sólo necesitamos recordatorios e incentivos para tomarlo en serio, para lo cual su original prosa nos ayuda bastante.

Sabemos, en nuestros corazones, que es hora de superar nuestro “Geworfenheit” (“arrojamiento”); que debemos se más conscientes del “Das Nichts” (“El vacío”) y que nos debemos a nosotros mismos. Por lo tanto debemos escapar de las garras de la “das Gerede” (“cháchara”), en aras de la Eigentlichkeit (“autenticidad”) con un poco de ayuda del cementerio.

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Martin Heidegger, Divagaciones de un aprendiz

martin-heidegger-2Filósofo Alemán, discípulo de Edmund Husserl.  Nace en Messkirch, Alemania en 1889 y fallece en Todtnavhaberg durante 1976.

Su indiscutible preminencia dentro de la filosofía continental se ha visto marcada siempre por la polémica, sobre todo por su adhesión al régimen nacionalsocialista, que queda, claramente, manifestado en el discurso que pronunció en la toma de posesión de la cátedra en la Universidad de Friburgo (1933).

Tras la ocupación de Alemania por los aliados en 1945, Heidegger tuvo que renunciar a la cátedra en Friburgo (en realidad fue destituido).  Sólo en el año 1952 es reincorporado a la Universidad, no sin bemoles. Por tal motivo Herbert Marcuse, le aconseja que se retracte del discurso dado durante 1933.  Cosa que nunca ocurrió.

Para muchos filósofos actuales, es imposible abordar su obra sin reservas, por eso se prefiere tomar a Heidegger desde su sentido estrictamente filosófico -que no deja de ser controversial.

Desde la filosofía analítica, su obra ha sido criticada con dureza, sobre todo por Rudolf Carnap, pero el pensamiento heideggeriano también ha tenido adeptos entusiastas.  Así, la filosofía francesa de 1960 y 1970, admiró la capacidad de precisión de su lenguaje, así como su aporte al discurso humanista (entre sus seguidores encontramos a Jacques Derrida, Emmanuel Levinas y a Paul Ricoeur).

La obra de Heidegger suele entenderse como separada en dos periodos distintos.  El primero marcado por su obra “Ser y Tiempo”, que pese a estar incompleta, plantea buena parte de las ideas centrales de todo su pensamiento.   En ella dice que se debe partir del presupuesto de que la tarea de la filosofía consiste en determinar, plena y completamente, el sentido del ser, no de los entes, entendiendo por “ser“, en general, aquello que instala y mantiene a los entes concretos en la existencia.  Este tema ocupa casi toda la obra y nunca llega a definir qué es el “ser” claramente.

En la concepción heideggeriana, el hombre es el ente privilegiado al que interrogar por el “ser“, pues sólo a él, “le va” su propio ser, es decir, mantiene una específica relación de reconocimiento con él.

La forma específica, de “ser“, que corresponde al hombre es el “ser-ahí”, el “DaSein“, en cuanto se haya en cada caso abocado al mundo, lo cual define el “ser-ahí” como “ser-en-el-mundo”.  La distinción de la filosofía moderna, desde Descartes, entre un sujeto encerrado en sí mismo que se enfrenta a un mundo totalmente ajeno, es inconsistente para Heidegger.  El ser del hombre se define por su relación con el mundo que es, además, práctica (“ser-a-la-mano“) antes que teórica (“ser-ante-los-ojos”).

Estas categorías le sirven, al filósofo, para comprender por dónde pasa la diferencia entre una vida auténtica, que reconozca el carácter de “caída” que tiene la existencia, es decir, la imposibilidad de dominar su fundamento (el “ser”) y una vida inauténtica o enajenada que olvide el “ser” en nombre de los entes concretos.  La dimensión temporal del ser, en cuanto proyecto del “ser-ahí” y enfrentamiento a la muerte (el “ser-ahí” es también, “ser-para-la-muerte”), sería el otro gran olvido de la filosofía clásica.  El esfuerzo de Heidegger por pensar al ser como relación de los entres en el tiempo, está en la base del posterior movimiento hermenéutico.

En la segunda etapa de su pensamiento, el filósofo estudia la historia de la metafísica como proceso del olvido del ser desde Platón y como caída inevitable en el nihilismo (cuando se piensa solo en el ente, este termina por aparecer vacío).  En sus últimas obras, realiza un acercamiento al arte, como lugar privilegiado donde se hace presente el ser.

Para Heidegger  se hace también necesario rehabilitar los saberes”teórico-humanistas”, a fin de mostrar que lo que constituye a todo hombre, en cuanto tal, no es su capacidad material de alterar el entorno, sino la posibilidad que tiene de hacer al mundo habitable.  El hombre debe comprender que “no es el señor del ente, sino un pastor del ser” y que “el lenguaje, y en general la conciencia (la capacidad de interrogarse del DaSein), los dos elementos que constituyen al hombre en cuanto existente o, lo que es lo mismo, en cuanto hombre”.

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Jean Paul Sartre

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Jean Paul Sartre fue un filósofo que vivió entre 1905 y 1980.  Es considerado uno de los principales exponentes del existencialismo.  Sufría de estrabismo y fue pareja de Simone de Beauvoir.

Su pensamiento filosófico puede ser explicado desde tres de sus frases más célebres:

1. “LA EXISTENCIA PRECEDE A LA ESENCIA”

Imaginemos que haz decidido construir una silla.  Antes de construir una silla, ya tienes muy claro su propósito.  Pase lo que pase, debe servir para sentarse.  Ese propósito es su esencia.  Después construyes la silla y, desde ese momento, existe en el mundo.

Para Sartre, las sillas y cualquier otra cosa que careciera de conciencia, era lo que él llamaba “un ser en sí”, sin embargo, también consideraba que el ser humano, a diferencia de una silla, tiene CONCIENCIA y, por lo tanto, es “un ser para sí”, un ser indefinido que se construye a partir de sus decisiones y sus actos.

Jean Paul es ateo, por lo cual considera que no hay un Dios que nos haya creado.  Para él, la vida del ser humano no tiene ningún propósito predefinido por algún poder superior.  Las personas no vienen al mundo con una misión preestablecida.  Esto mismo hace que el ser humano tenga libertad de elegir su propio camino en la vida.  Por lo tanto, los seres humanos venimos al mundo, o sea, existimos y después elegimos nuestro propósito de vida.  Nos creamos una esencia.

2. “EL HOMBRE ESTÁ CONDENADO A SER LIBRE”

Ningún Dios, gobierno o sociedad debe decirte cuál es tu propósito en la vida, sino que tú eres libre de decidirlo por ti mismo.  Sin embargo, esta libertad es una condena, ya que la libertad es productora de angustia.

Imagina que haz decidido comer un helado.  Vas a la única heladería de tu ciudad y te dicen que sólo tienen sabor a chocolate.  No tienes libertad de elegir otros sabores, así que compras tu helado de chocolate y te lo comes en silencio, conformándote con ello.  No hay ninguna decisión que tomar respecto a lo que querías disfrutar.

Ahora, imaginemos que vuelves a la semana siguiente a la misma heladería y, ahora tienen 130 diferentes sabores para elegir, pero solo tienes dinero para comprar un solo sabor.  Aquí es donde el sentimiento de angustia comienza a embargarte.   Temes no elegir el sabor más delicioso, pero haces un esfuerzo y te decides por el helado sabor a pétalos de rosa tailandesa.  A penas das el primer bocado, te arrepientes y piensas que debiste elegir el de maracuyá.  Muchos han experimentado la angustia al elegir una carrera, una pareja o decidir en la compra de un bien.  Esa es su condena, según Sartre.

3. “EL HOMBRE ES LO QUE HACE CON LO QUE HICIERON CON ÉL”

A pesa de que la filosofía sartreana es una filosofía de libertad, también concede que hay factores sobre los que no tenemos libertad de elección.  No elegimos nacer en cierto país, no elegimos el sexo con el que nacemos, ni la familia que nos cría, sin embargo, en ciertos momentos de nuestras vidas, tenemos la libertad de elegir por nosotros mismos “qué es lo que haremos con lo que han hecho de nosotros”. 

CONCLUSIONES

Jean Paul Sartre nos invita a ser conscientes de nuestra libertad y a ejercerla con responsabilidad.  Hay cierta facilidad en obedecer ciegamente a una religión, a un gobierno o a un sistema económico.  El que obedece ciegamente no tiene que pensar, sólo obedecer.  Por eso, limitarse a obedecer es tan cómodo, sin embargo cuando verdaderamente nos damos cuenta de que somos libres empieza lo difícil, ya que debemos preguntarnos a nosotros mismos ¿qué hacer? ¿qué hacer con esta libertad?

Sartre nos invita a lidiar con esta pregunta y con la angustia que la acompaña.  Nos reta a construirnos a nosotros mismos, sabiendo que somos un proyecto que terminará el día de nuestra muerte.

 

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Simone de Beauvoir

simone-de-beauvoir-interviewA pesar de las dificultades que han tenido las mujeres para acceder a los estudios, la historia está repleta de grande filósofas como Hannha Arendt, Edith Stein, María Zambrano, Simone Weil, Hipatia de Alejandría, Leonora Marx, etcétera.  Desafortunadamente han sido invisibilizadas y, ni siquiera se mencionan, en la mayoría de los libros y textos filosóficos.  De entre ellas, una de las filósofas más destacadas es Simone de Beauvoir

Beauvoir nació en París en el siglo XX, estudió filosofía en la Universidad de la Soborna y fue una intelectual comprometida con las causas de reivindicación de la mujer en la sociedad.  Junto a Jean Paul Sartre, Albert Camus y Maurice Merleau-Ponty , fundan la revista “Tiempos Modernos”, que fue un referente político y cultural del pensamiento francés en 1945, pleno siglo XX  y, la Liga de los derechos de la mujer, grupo que se dedicó a combatir cualquier tipo de discriminación sexista.

“El Segundo Sexo” es su obra más conocida.  Originalmente iba a ser una autobiografía.  Empezó a pensar qué le había supuesto ser mujer (“¿Qué me ha supuesto ser mujer?”, ¿le ha costado ser mujer?).  Frente a este supuesto de ser mujer, dice, al principio, que no le había costado nada serlo, pues había tenido la posibilidad de estudiar.  Dice que “la femineidad nunca ha sido una carga” para ella.  Sin embrago, cambió de opinión al darse cuenta de lo que la filosofía le iba revelando. ¿Qué supone ser mujer? ¿Cómo se educa a la mujer por ser mujer, en las distintas sociedades?

Beauvoir, analizó la situación de género desde distintos frentes, como la historia, la biología, el psicoanálisis y el marxismo.  Destruyó los mitos femeninos como el siguiente, enunciado por Pitágoras: “Hay un principio bueno que ha creado la luz, el orden y el hombre y un principio malo que ha creado el caos, las tinieblas y la mujer”. 

Simone promovió la verdadera liberación de la mujer.  Sostuvo que la lucha para la emancipación de ésta, era distinta a la lucha de las clases -propuesta por Marx- y, que uno de los principales problemas que debía afrontar el sexo débil, es el ECONÓMICO.

Afirmó que, al ser excluida de los procesos de producción y confinada al ámbito doméstico, las mujeres se convierten en dependientes y tienen menor representación en el ámbito público.

Según el INE (Instituto Nacional de Estadísticas, del Gobierno Español), en el año 2016 las mujeres dedican el doble de tiempo a las tareas del hogar, en relación a los hombres, por lo que se infiere que siguen muy lejos de la corresponsabilidad en el trabajo doméstico.  Beauvoir expone la teoría de que la mujer siempre ha sido considerada “la otra”, en relación a los varones.

Como anécdota, el padre de Simone de Beauvoir decía que ella tenía la inteligencia de un hombre y, en muchas cosas pensaba como ellos.   Esto nos sirve para ilustrar su tendencia al ANDROCENTRISMO, es decir, utilizar al hombre como medida de todas las cosas.  Algo a lo que nuestra filósofa, obviamente, no estará de acuerdo.

En castellano, que el masculino se utilice como genérico es bastante normal.  Si nos fijamos, la mayoría de los Atlas del Cuerpo Humano tienen un cuerpo masculino en su portada.  También en la imagen de la evolución del ser humano, solo aparecen varones.  Los hombres están mucho más representados en ámbitos como el cine.  La próxima vez que veas una película hazte las siguientes preguntas: ¿Hay al menos dos mujeres con un nombre? ¿Tienen las mujeres una conversación diferente a un hombre o a temas de hombres?  Muchas películas no superan este test, llamado Test de Bechdel, al revés, en masculino, siempre se cumple.

Beauvoir también desarrolla el concepto de HETERODESIGNACIÓN (El rol que el patriarcado asigna a las mujeres), ya que considera que las mujeres comparten una situación común: los varones les imponen que no asuman su existencia como sujetos, sino que se identifiquen con la proyección que en ellas hacen de sus deseos.  Las mujeres terminan actuando por y para las miradas masculinas.  Por eso las mujeres son las encargadas de las tareas domésticas y serán educadas para ello, tratando que sean serviciales y abnegadas.  Mientras que los varones serán educados para ser sujetos independientes.

Pensemos en las diferencias asociadas entre juguetes, que culturalmente pertenecen a las niñas, en contraste con aquellos que son de uso exclusivo de los niños.  Mientras que los varones juegan a ser superhéroes que luchan contra el mal, las niñas juegan a ser mamás o a disfrazarse de princesas -esas que tienen que ser rescatadas por un valeroso caballero (según los cuentos).

Simone llegó a la conclusión de que no hay nada biológico ni natural que explique la subordinación de las mujeres.  Su frase más famosa es: “No se nace mujer, se llega a serlo”. El género, tanto masculino como femenino, es una construcción cultural sobre el sexo biológico.  No existe una esencia masculina, ni una femenina.  Somos seres libres y autónomos.  No es justo quitar a un individuo las posibilidades de proyectar su vida como quiera, por el hecho de pertenecer al segundo sexo, al sexo femenino.

Se ha dicho, incluso, que su obra más importante, “el Segundo Sexo”, es la biblia del feminismo contemporáneo.

Su trabajo fue duramente criticado por la derecha francesa, quienes se oponían a los postulados de Beauvoir porque, según ellos, realizaba una desmitificación de las instituciones tradicionales como la familia, las relaciones de pareja e, incluso, la maternidad.  La Iglesia Católica puso sus obras en el índice de publicaciones prohibidas, por tratarse de textos contrarios a los criterios dogmáticos que ellos establecían.

La filósofa vivió de forma coherente con su forma de pensar.  Nunca se casó con su compañero Sartre.  Ni siquiera vivían juntos y tenían un pacto, por el cual aceptaban las relaciones fuera de la pareja, lo que hoy conocemos como una relación abierta o poliamorosa.

A Simone de Beauvoir le decían “Castor”, porque su apellido se escribe de forma parecida a la palabra castor en inglés (beaver).

Carta de Beauvoir a Sartre

ac6936790b6e8c64ea1af516d435e823--jean-paul-sartre-female-photographyQuerido pequeño ser:

Me ha pasado algo tremendamente gozoso.

Me he acostado con el pequeño Bauste.

Tengo ganas de pasar largas semanas a solas contigo.

Un abrazo Fuerte

Tu Castor

Las ideas fundamentales de “El Segundo Sexo”, son hoy asumidas por millones de personas.  Sus principios han sido incorporados a las políticas de igualdad europeas y, han dado lugar a los estudios feministas y de género en múltiples instituciones. Beauvoir es un ejemplo de que la filosofía y los diversos modos de pensar, pueden cambiar al mundo.

 

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Karl Marx y su teoría Social, Económica y Política.

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Marx es un pensador socialista, activista revolucionario de origen alemán.  Nació en la localidad de Tréveris, Prusia Occidental en 1818 y fallece en Lóndres en 1883.

Su obra ocasionó vastas y tangibles consecuencias históricas: desde la revolución rusa de 1917, hasta la caída del muro de Berlín en 1989, la mitad de la humanidad vivió bajo regímenes políticos que se declararon herederos de su pensamiento.

Karl Marx es un filósofo que ha transformado el mundo.  La influencia de él es inmensa: ha fundamentado teóricamente el movimiento obrero.  La ideología marxista es clave para entender el mundo contemporáneo.

Friedrich Engels fue su compañero y,  por razones misteriosas, ha sido invisibilizado por la historia, a pesar de ser coautor con Marx de varias obras fundamentales para el nacimiento de los movimientos socialistas, comunistas y sindicales.

Marx estudia apasionadamente la filosofía y, llega a la conclusión de que los filósofos se han dedicado a interpretar, de diversas formas, al Mundo, pero no se han dedicado a transformarlo.  Él aboga por una filosofía que debe ser práctica, es decir, donde el filósofo deba actuar y ser un agente de transformación social.

Karl Marx, repara en que los seres humanos, no sobrevivimos por que vayamos paseando por la naturaleza buscando frutos silvestres, sino que vivimos en un sistema en el que tenemos que trabajar para conseguir un salario y, con él, cubrir nuestras necesidades básicas como alimento y cobijo.  Así que el trabajo es fundamental para el hombre.  de hecho, si tú le preguntas a un niño qué quiere ser cuando sea mayor, normalmente no nos van a responder “quiero ser feliz”“quiero ser superman”, sino que responden con la profesión a la que aspiran.  Nos dirán, “quiero ser abogado”, “médico” u otra a fin.

Como podemos darnos cuenta, en el propio lenguaje, relacionamos el ser, nuestra identidad, con nuestra profesión.  El problema es que el trabajo no nos sirve para realizarnos, al menos no en las condiciones en las que se trabaja en las fábricas del siglo XIX.  En aquel momento, había iniciado la Revolución Industrial y, la forma de trabajo en las fábricas, era una nueva forma de esclavitud.  Ambientes sucios, oscuros, jornadas interminables, no se permitía que los trabajadores hablaran entre sí, no podían detener el trabajo para descansar y, el salario era tan miserable que apenas permitía cubrir las necesidades más básicas.

Marx, es consciente de que un obrero que ha estado una jornada interminable, apretando tuercas mecánicamente,  no se puede sentir realizado mediante su trabajo, se ha convertido en una pieza más en la cadena de montaje.  Es entonces, necesario, elaborar una teoría para explicar cómo los seres humanos habíamos producido aquella forma de vida miserable.  Esto nos conduce al MATERIALISMO HISTÓRICO.

Marx estudia la historia fijándose en sus aspectos materiales, es decir, que en principio no se va a fijar en cosas como ideologías políticas.  Él cree que lo que realmente determina una sociedad es su estructura económica.  Para explicar lo anterior, utilizaremos el siguiente ejemplo:

La Señora Raquel tiene un pequeño local en el que confecciona prendas de vestir.  Ella es la que trabaja.  Los medios necesarios para producir la ropa, le pertenecen. Las telas son suyas, las máquinas de tejer, los medios de producción, en general, también son de ella.  Raquel es la dueña de su negocio.  Nadie le dice a que hora abrir o cerrar, si quiere salir a dar un paseo, lo hace y punto. Cuando la Señora termina una prenda de vestir, la mira con orgullo y se dice a sí misma: ¡Soy una artista! Siente su trabajo como suyo.

Vamos ahora a contrastar el trabajo de Raquel con una fábrica textil, donde los trabajadores no deciden a qué hora entrar o salir, no deciden si pueden hablar o no entre ellos.  Todas las decisiones, incluso la de hablar, pasa por el poder del patrón o dueño de la fábrica.  Es éste el que impone las normas y reglas de trabajo.

Pero, a pesar de lo expuesto anteriormente, las trabajadoras y trabajadores, están altamente especializados.  Cada uno de ellos y ellas, hace una pequeña tarea, es decir, una cose los botones, otros cortan la tela, otras los ojales, etcétera.  Nunca o, en muy pocas oportunidades, ven el producto terminado.  O sea, los obreros,  trabajan para otro, el patrón.  Trabajan mecánicamente, trabajan, en palabras de Marx, “ALIENADAS”, que es un concepto que desde su etimología procede del vocablo alíen que significa ajeno o extraño.

¿Por qué la señora Raquel tiene tantas libertades? Libertades que no poseen los trabajadores de la fábrica textil.  Es simple, ella es dueña de los medios de producción, mientras que las trabajadoras están desposeídas de estos medios.

Además de la estructura económica, Karl Marx identifica algo que llamará “SUPRAESTRUCTURA ECONÓMICA”, que es la ideología que legitima e intenta mantener el sistema económico, ocultándolo o restándole importancia a sus injusticias.

La Religión ejerce un papel que permite mantener la ideología imperante, es por ello que Marx afirmará que “la Religión es el opio del pueblo”.  Él había leído a Feüerbach, quien creía que “no es Dios el que ha creado al ser humano a su imagen y semejanza, sino que el ser humano es quien ha creado a Dios a su imagen y semejanza”.

¿Por qué la Religión favorece a la ideología imperante?  Marx da respuesta a ello diciendo que “el cristianismo predica la realidad de una clase gobernante y una oprimida.  Lo único que tiene para esta última es el piadoso deseo de que la otra vida nos cure de la opresión”. ¿Que nuestra vida sea triste y miserable entonces? ¿Ese es el Plan de Dios? ¿Sufres de injusticia? Resígnate, pues esta vida no es más que un mero trámite, la siguiente será ,mucho mejor sin protesta.

Les explicaré la razón por la que Marx cree que el sistema económico capitalísta es injusto, a través de un ejemplo:

Imaginemos que Don Cesar monta una fábrica de calzado en un lugar donde hay bastante pobreza.  La instala ahí porque sabe que, aunque las condiciones de trabajo no serán las óptimas, conseguirá mano de obra barata.  El señor es el dueño de todos los medios de producción, es decir, adquirió la maquinaria y los materiales necesarios para llevar a cabo el trabajo.  Así que es él quien pone las normas.

Supongamos que a cada empleado les cancela el día de trabajo a $5.000 (pesos de Chile) y que los materiales que cada trabajador utiliza cuestan unos $10.000.  En total el salario del empleado, más los materiales con los que fabrica el producto, por ejemplo una zapatilla, ascienden a unos $15.000 por día.

Ahora bien, con las zapatillas fabricadas por los trabajadores, Don Cesar obtiene unos $150.000 diarios.  El patrón está pagando $15.000 diario a cada trabajador y ellos le reportan una ganancia diaria de $135.000.

A esta imagen de beneficio económico le llamaremos PLUSVALÍA, es por tanto, el capital producido por el trabajador, menos el capital consumido.   Es quí donde nos encontraremos con opiniones enfrentadas entre sí y aparentemente irreconciliables.  Por un lado, los capitalistas están de acuerdo con esta forma de trabajo, y por otro, algunos autores como Marx y Engels, creerán que es totalmente injusto.  Una persona no debe enriquecerse ni acumular más y más capital, aprovechándose del esfuerzo de los trabajadores.

Marx adelantó, que este sistema nos llevaría a un mundo con grandes desigualdades sociales y, lo cierto es que, su predicción fue correcta, pues según el último informe del UFXBank, el 1% de la población posee más riquezas que el 99% restante, es decir, que si el mundo entero fuera una fábrica, donde trabajan 100 personas, solo 1 tendría más dinero que los otros 99.

Ahora que la filosofía ha desenmascarado la situación de opresión y alienación que viven los obreros ¿qué podemos hacer? ¿Cómo podemos acabar con esta injusticia?  Marx cree que necesitamos que se adopte una conciencia de clases.  Los obreros deben percatarse que son un grupo oprimido, unirse y luchar.

En una primera fase llamada SOCIALISMO, lo que se debe hacer, como el nombre lo indica, es socializar los medios de producción, es decir, que las máquinas y los instrumentos con los que fabricamos los diferentes productos, deben pasar de manos de la burguesía a los trabajadores.  De este modo, la plusvalía recaerá sobre los trabajadores y no solo sobre el patrón.  Esto, normalmente, no suele entenderse correctamente, asi que vamos a insistir en ella.

En el COMUNISMO, no es cierto que todo sea de todos.  Lo que se socializa son los medios de producción, no las posesiones individuales.  El comunismo no priva a nadie del poder de apropiarse de productos sociales, lo único que no admite es el poder de usurpar bienes, a través de la apropiación del trabajo ajeno.  Según Marx, si alguien ha ganado dinero mediante su trabajo y su esfuerzo, sin apropiarse del trabajo de los demás, sin dominar ni oprimir a nadie, no hay ni un problema en que tenga ese dinero o esos bienes.  El problema es que esas propiedades que tienes, las consiguieras mediante la explotación de los trabajadores (Dice Marx).

“El rasgo distintivo del comunismo no es la abolición de la propiedad en general, sino la abolición de la propiedad burguesa”.

Otro gran tópico es el de que, supuestamente, la teoría propuesta por Marx afirma que, todo el mundo debe ganar lo mismo, con independencia de lo que trabaje o lo que se esfuerce.  En ningún momento Marx o Engels afirman semejante cosa.  En la sociedad comunista que se propone, no habrían clases sociales, se eliminaría el Estado, como instrumento de opresión y se reconocería la igualdad de todos los seres humanos.  Esto es el verdadero comunismo.

Si los casos históricos en los que se ha aplicado el comunismo han sido coherentes o no, es un tema en el que ahora no entraré.  Acabaré con una frase de nuestro filósofo:

Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista.  Los proletarios nada tienen que perder en ella, salvo sus cadenas y, tienen un mundo que ganar.  Proletarios de todos los países unidos”.

  • ¿Qué es lo que hay que socializar según Marx?
  • ¿En qué consiste la Plusvalía?

 

 

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Breve síntesis de las teorías kantianas

  1. TEORÍA DEL CONOCIMIENTO

descarga (5)La razón, para Kant constituye el instrumento del que nos servimos para conocer pero también la que guía nuestra acción. La racionalidad no se limita por tanto sólo al ámbito del conocimiento sino también al ámbito de la acción. A la razón que dirige la acción la denominó RAZÓN PRÁCTICA y a la que dirige el conocimiento RAZÓN TEÓRICA. En el libro “Crítica a la Razón pura” Kant se cuestiona si la metafísica puede ser o no ser Ciencia, a la vez que somete a crítica las facultades de la razón para poner a prueba las posibilidades de ofrecernos un conocimiento seguro y de delimitar los límites de éste.

La filosofía que aprendió Kant estaba basada en el racionalismo, sin embargo la lectura de las obras de Hume y Locke le llevaron a cuestionarse el optimismo racionalista. De un lado los racionalistas sostenían que la razón puede alcanzar un conocimiento universal e ilimitado, sin embargo lo empiristas consideran que la razón solo puede operar con los datos obtenidos de la experiencia lo cual conduce a una concepción del conocimiento cambiante, concreto y probable. Ninguna de ambas opciones satisface las preguntas de la modernidad a cerca de las posibilidades del conocimiento, preguntas que por su parte Kant hace suyas y para las que encontró una solución sintetizando empirismo y racionalismo.

“Aunque todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia, no por ello procede todo de la experiencia” (Crítica a la Razón pura)

Sin experiencia no hay conocimiento, esto es seguro pero no todo es experiencia; el sujeto que conoce también aporta algo imprescindible para que sea posible el conocimiento. El ser humano no se limita a recibir información, sino que él mismo construye su imagen del mundo.

Intentar dar una solución al problema del conocimiento conlleva hallar a la vez una solución al problema de la ciencia. Los enunciados científicos eran considerados por los empiristas como simples verdades de hecho empíricos y contingentes y limitar el conocimiento a datos empíricos comportaba negarle universalidad a la Ciencia y concebirla con un grado de probabilidad. La Física newtoniana no quedaba validada ni legitimada y Kant que era un entusiasta de la dicha física intentará acercarla al conocimiento científico.

La teoría copernicana del conocimiento es considerada revolucionaria del mismo modo que lo fue el giro copernicano. En este caso, para Kant, el conocimiento puede ser universal y necesario porque es fruto de la imposición del sujeto, de sus estructuras o formas a priori, sobre el objeto.

Esta imposición del sujeto sobre el objeto recibe el nombre de idealismo trascendental. Idealismo porque sólo puede darse el conocimiento partiendo de las estructuras a priori, estructuras mentales del sujeto, y trascendental porque esas ideas son universales y trascienden el caso concreto.

1.1. ESTRUCTURA DEL CONOCIMIENTO

 Para que haya conocimiento es necesario que se sinteticen los siguientes dos elementos:

El elemento a priori:

  • Deriva de la facultad de conocer.
  • Es independiente de la experiencia pero se activa con ella.
  • Constituye la “forma” del conocimiento.
  • Son estructuras en las que acomodamos nuestros conocimientos.
  • Es necesario y universal.
  • Son diferentes para cada facultad de conocimiento.

El elemento a posteriori: 

  • Es la “materia” del conocimiento.
  • Proviene de la sensación.}

1.2. TEORÍA DE LOS JUICIOS

 Para Kant la ciencia se compone de argumentaciones que son relaciones entre juicios o enunciados. Para saber si las argumentaciones son universales y por tanto si lo es la Ciencia, hay que saber si los juicios que las componen son universales o no.

Para que un juicio sea científico ha de reunir dos requisitos: ser extensivo, es decir que amplíe nuestro conocimiento, y ser a la vez universal y necesario, es decir válido para cualquier tiempo y circunstancia.

Considera que existen cuatro tipos de juicios.

Atendiendo a la extensión:

  1. Analíticos: No son extensivos porque no amplían nuestro conocimiento. En ellos el predicado está incluido en el sujeto, no comunican nada que no sepamos. Ej. Los solteros son no casados.
  2. Sintéticos: Son extensivos, amplían nuestro conocimiento, el predicado aporta información que antes no teníamos y que no puede extraerse del análisis del sujeto. Ej. La recta es la distancia más corta entre dos puntos.

 Atendiendo a la validez:

  1. A priori: Su verdad no depende de la experiencia. Podemos saber que son ciertos sin recurrir a ella. Tienen por tanto validez universal. Ej. El todo es mayor que las partes.
  2. A posteriori: su verdad depende de la experiencia. Ha de comprobarse, por tanto no tienen validez universal. Ej. El gato mira por la ventana.

Las combinaciones posibles de estos juicios siguiendo los planteamientos de Leibniz y Hume son las siguientes:

  1. Juicios sintéticos a posteriori. Corresponden las cuestiones de hecho de Hume. Amplían nuestro conocimiento, se comprueban y ratifican con la experiencia, son contingentes.
  2. Juicios analíticos a priori. Corresponden con las Relaciones de ideas de Hume. No amplían conocimiento, no provienen de la experiencia. Poseen validez universal y necesidad lógica.
  3. Juicios sintéticos a priori. Estos son la novedad kantiana. Amplían nuestro conocimiento, poseen validez universal, son los característicos de la ciencia, son los utilizados por la Física y las Matemáticas.

1.3. CRÍTICA A LAS FACULTADES DEL CONOCIMIENTO

La “Crítica a la Razón pura “de Kant está dedicada por entero al desarrollo de su teoría del conocimiento. Su crítica a la Razón consiste en analizar críticamente cuál es su naturaleza, sus límites y su función. Esta tarea es necesaria para establecer con rigor las posibilidades reales del conocimiento: sólo si sabemos cómo funciona la Razón, podremos establecer cómo puede elaborar, y a través de qué facultad, los juicios sintéticos a priori.

  • La primera facultad que analiza es la SENSIBILIDAD.

Es la primera facultad que interviene en el proceso del conocimiento. Representa la capacidad de abrirnos al mundo, es decir, la receptividad necesaria para construir una representación de la realidad.

A través de la sensibilidad recibimos una serie de datos, las sensaciones, que tenemos de la realidad, tiene carácter subjetivo ya que es nuestra capacidad representativa la que se ve afectada por un objeto. Al acto de conocer a través de los sentidos lo denominamos intuición. El conjunto de los datos obtenidos a través de los sentidos lo denominamos materia de conocimiento. Pero esta materia tiene que ser estructurada por las formas a priori de la sensibilidad, el espacio y el tiempo. Recibimos una multitud de sensaciones que estructuramos en el espacio y en el tiempo. Al este conjunto de sensaciones lo denominamos fenómeno.

Las formas a priori de la sensibilidad son independientes de la experiencia pero se activan con ella. La primera estructuración que se lleva a cabo es la estructuración en el espacio-tiempo (puede que no sepa lo que veo, pero sé dónde lo veo y cuándo lo veo). Espacio y tiempo determina la manera en la que entiendo la realidad.

El espacio es la forma a priori externa de la sensibilidad y fundamenta la Geometría; el tiempo es la forma a priori interna y fundamenta la aritmética.

La sensibilidad cuenta por tanto con un elemento a priori (espacio-tiempo) y un elemento a posteriori (Los datos obtenidos de la experiencia) por tanto quedan fundamentados los juicios sintéticos a priori de las matemáticas desde la sensibilidad.

  • La segunda facultad que analiza es el ENTENDIMIENTO y lo hace en lo que denomina la Analítica trascendental.

El entendimiento actúa sobre la intuición que hemos obtenido a través de la sensibilidad, es decir, sobre el fenómeno.

El conocimiento deriva pues de dos fuentes: la sensibilidad que me permite recibir representaciones a través de los cuales nos son dados los conceptos, y el entendimiento que es la capacidad para conocer objetos a través de dichas representaciones.

El entendimiento se caracteriza por ser la facultad que nos permite pensar o realizar juicios a partir de la realidad. Lo hace mediante conceptos. Los conceptos agrupan la multitud de impresiones dotándolas de significado y las convierte en instrumento necesarios para pensar la realidad.

Hay dos tipos de conceptos:

  1. Empíricos: provienen de la experiencia después de haber extraído las características comunes. Ej. Casa, perro, mesa…
  2. Categorías: Son el elemento a priori del entendimiento, los denomina conceptos puros, sirven para estructurar y agrupar las intuiciones, hay 12 (pluralidad, unidad, realidad, negación, limitación, sustancia, causa, reciprocidad, posibilidad, existencia, necesidad, totalidad).

Las categorías son conceptos vacíos que necesitan las intuiciones para proporcionar conocimiento. A su vez las intuiciones necesitan el entendimiento para estructurarse y alcanzar sentido. Sólo la conjunción de ambos permite entender el fenómeno.

“Los pensamientos sin contenido son vacíos; los intuiciones sin conceptos son ciegas” (“Crítica a la Razón pura”).

La Física explica este tipo de conceptos y ya hemos visto que cuenta con el elemento a priori (categorías) y el elemento a posteriori (fenómeno). Por tanto es posible realizar juicios sintéticos a priori en la Física, por tanto queda validad como Ciencia igual que las matemáticas.

  • La tercera facultad del conocimiento es la RAZÓN. Esta facultad se va a encargar de elaborar juicios cada vez más generales partiendo de los juicios elaborados por el entendimiento. Sin la labor de la razón el conocimiento sería fragmentario puesto que el entendimiento sólo nos permite entender una parte de la realidad.

Las formas a priori de la razón son las ideas trascendentales:

  • El alma que se refiere a los fenómenos subjetivos del hombre; procede de la experiencia interna.
  • El mundo que unifica los fenómenos correspondientes a la experiencia externa.
  • Dios que unifica los contenidos de la experiencia interna y los de la experiencia externa.

Estas ideas sirven de principios reguladores que orientan la razón en su búsqueda de principios más generales. La razón no sería propiamente una facultad del entendimiento pero facilita el camino de éste siempre que no se empeñe en buscar un referente material y por tanto empírico para las ideas trascendentales, es decir, que no se empeñe en buscar un correlato, un referente en la realidad.

Las ideas trascendentales son ideas puras dadas por la naturaleza misma de la razón que sobrepasas los límites de la experiencia. A la razón le falta, por tanto el elemento a posteriori necesario para poder hablar de conocimiento. No es posible pues que la razón elabore juicios sintéticos a priori, y por tanto, ideas como dios, alma o mundo se convierten en creaciones racionales imposibles de alcanzar cognoscitivamente.

La teoría epistemológica le obliga a negar la posibilidad del conocimiento científico en la Metafísica. Esto ocurre porque la metafísica se ocupa de las ideas trascendentales como si tuvieran un correlato en la realidad, es decir, no las convierte en ideas reguladoras que orientan nuestra investigación sino que las concibe como realidades últimas que dan sentido y finalidad a todo lo que ocurre; cuando la razón teórica actúa así cae en falacias y contradicciones. La razón no puede intentar llegar más allá de lo meramente fenoménico, intentar acceder al noúmeno es imposible y constituye el límite del conocimiento racional, sin embargo es una tendencia general en el hombre intentar llegar siempre hacia principios cada vez más generales.

La metafísica no es una ciencia y nunca podrá llegar a serlo, cuestiones como dios, alma, y mundo no podrán nunca ser demostradas por tanto desde el ámbito del conocimiento sólo se puede justificar una posición agnóstica.

1.4. CONCEPTOS FUNDAMENTALES: FENÓMENO Y NOÚMENO

Kant define el fenómeno como la representación de las cosas tal y como se nos aparecen en el espacio y en el tiempo por oposición al noúmeno que es la representación de las cosas tal y como son en sí mismas independientemente de nuestro modo de percibirlas.

El noúmeno no puede ser objeto de nuestro conocimiento puesto que no tenemos experiencia de él y por tanto no podemos aplicarle las categorías del conocimiento puesto que no procede de la experiencia sensible.

El noúmeno marca los límites de nuestro conocimiento, que no puede extenderse más allá de nuestra experiencia sensible. El noúmeno o cosa-en-sí solo, podría ser objeto de una intuición intelectual, cosa que no es posible. El noúmeno es por tanto un pensamiento sin realidad.

  1. TEORÍA ÉTICA

El hombre nos sólo es un ser que conoce también es un ser que actúa y que además se deja guiar por la razón para que oriente su acción. De este modo la razón se convierte en Razón Práctica cuando guía la voluntad.

Kant sostiene que por encima de las cuestiones teóricas al hombre le preocupan las cuestiones prácticas aquellas que responden a la pregunta ¿qué debo hacer? A esta pregunta han respondido a lo largo de la historia distintas teorías éticas y todas ella lo han hecho desde una perspectiva material (éticas materiales). Estas teorías éticas se caracterizan por ser éticas a posteriori, es decir, fundamentadas en la experiencia, éticas particulares y contingentes, fundamentadas en imperativos hipotéticos, que prescriben la acción con relación a un fin y que son heterónomas.

Frente a estas teorías se encuentran las éticas formales que se caracterizan por ser a priori, es decir anteriores a la experiencia, son universales y necesarias, se fundamentan en imperativos categóricos, prescriben la acción con relación a sí mismas y son autónomas. Las éticas formales consideran la posibilidad de que una acción sea buena o mala independientemente del contenido de la acción, atendiendo únicamente a la posibilidad de que se convierta en universal.

Kant rechaza las éticas materiales porque considera que no son propias de un ser mayor de edad al estilo ilustrado. La ilustración reivindica la libertad y la emancipación respecto a cualquier sujeción o dependencia ya sea Iglesia o Estado. Esta emancipación exige una ética autónoma en la que sea el hombre quien determina la ley moral y esto es incompatible con la ética material por eso defiende una ética formal.

Las éticas formales carecen de contenido, no nos indican qué tenemos que hacer sino cómo lo tenemos que hacer. Los imperativos de las éticas formales son categóricos, es decir, nos obligan, no ponen condiciones o hipótesis como hacen los imperativos de las éticas materiales. Kant formula el imperativo categórico de la siguiente manera: “Actúa de tal modo, que tu máxima pueda convertirse en ley universal” en realidad es una reformulación de haz a los demás lo que quieras que te hagan a ti y al contrario. No nos dice si tenemos que ayudar a alguien o no o en qué medida, sólo hace que te cuestiones racionalmente cuál debería ser el criterio a adoptar universalmente, sin tener en cuenta otras premisas que la propia acción y no sus consecuencias o la felicidad que te procure.

En otros textos aparece formulado de otros modos: “Trata a las personas siempre como un medio y nunca coma un fin”. Es decir, las personas nunca pueden ser usadas para tus propios fines o los de otros, tienen valor en sí mismas por este motivo las acciones deben ser desinteresadas. El único fin legítimo de la acción solo puede ser el deber, pero no actuar por deber, sino actuar conforme al deber, es decir sintiendo un convencimiento real y un respeto interno hacia el mismo, sin buscar otra finalidad. Sólo en esta caso podemos decir que somos seres morales.

Sin embargo, para poder hablar de moralidad en este sentido hay que presuponer la libertad del hombre. En un planteamiento determinista sería impensable.

La Libertad humana era impensable desde la Razón teórica puesto que es una cuestión que traspasa los límites de la experiencia y choca con las posibilidades intelectuales humanas por eso Kant defiende ante estas cuestiones una posición agnóstica. Sin embargo estas cuestiones son imprescindibles para que podamos hablar de moralidad. Las ideas trascendentales tienen que entenderse como postulados de la razón práctica, es decir son ideas a cerca de las cuales no podemos tener nunca certeza pero que hemos de presuponer existentes. Los postulados de la Razón Práctica son, por tanto, indemostrables científicamente pero necesarios moralmente.

  • El primer postulado es la LIBERTAD.

El hombre, a pesar de ser parte de la naturaleza y a pesar de que ésta está sujeta a leyes, puede decidir la propia acción. Y aunque sea imposible su demostración es imprescindible para poder hablar de acción y responsabilidad moral.

  • El segundo postulado es LA INMORTALIDAD DEL ALMA.

El alma y su inmortalidad también son indemostrables, sin embargo es necesario presuponerlas para que la virtud del hombre sea recompensada con una existencia feliz ya que la práctica de la virtud no nos protege de las injusticias y de la tristeza o el dolor.

  • El tercer postulado es DIOS.

La existencia de Dios es necesaria como última garantía del sentido de la existencia humana. Únicamente Dios garantiza que quién se ha hecho digno de la felicidad la alcance, y esto es posible porque en Dios felicidad y virtud se identifican.

De acuerdo con todo esto, según Kant si actuamos de un modo desinteresado atendiendo sólo al deber y sin esperar nada a cambio podemos aspirar a la felicidad. Solamente la inmortalidad del alma, y la existencia de Dios pueden garantizar que virtud y felicidad se lleguen a unificar algún día.

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