Simone de Beauvoir

simone-de-beauvoir-interviewA pesar de las dificultades que han tenido las mujeres para acceder a los estudios, la historia está repleta de grande filósofas como Hannha Arendt, Edith Stein, María Zambrano, Simone Weil, Hipatia de Alejandría, Leonora Marx, etcétera.  Desafortunadamente han sido invisibilizadas y, ni siquiera se mencionan, en la mayoría de los libros y textos filosóficos.  De entre ellas, una de las filósofas más destacadas es Simone de Beauvoir

Beauvoir nació en París en el siglo XX, estudió filosofía en la Universidad de la Soborna y fue una intelectual comprometida con las causas de reivindicación de la mujer en la sociedad.  Junto a Paul Sartre, Albert Camus y Maurice Merleau-Ponty , fundan la revista “Tiempos Modernos”, que fue un referente político y cultural del pensamiento francés en 1945, pleno siglo XX  y, la Liga de los derechos de la mujer, grupo que se dedicó a combatir cualquier tipo de discriminación sexista.

“El Segundo Sexo” es su obra más conocida.  Originalmente iba a ser una autobiografía.  Empezó a pensar qué le había supuesto ser mujer (“¿Qué me ha supuesto ser mujer?”, ¿le ha costado ser mujer?).  Frente a este supuesto de ser mujer, dice, al principio, que no le había costado nada serlo, pues había tenido la posibilidad de estudiar.  Dice que “la femineidad nunca ha sido una carga” para ella.  Sin embrago, cambió de opinión al darse cuenta de lo que la filosofía le iba revelando. ¿Qué supone ser mujer? ¿Cómo se educa a la mujer por ser mujer, en las distintas sociedades?

Beauvoir, analizó la situación de género desde distintos frentes, como la historia, la biología, el psicoanálisis y el marxismo.  Destruyó los mitos femeninos como el siguiente, enunciado por Pitágoras: “Hay un principio bueno que ha creado la luz, el orden y el hombre y un principio malo que ha creado el caos, las tinieblas y la mujer”. 

Simone promovió la verdadera liberación de la mujer.  Sostuvo que la lucha para la emancipación de ésta, era distinta a la lucha de las clases -propuesta por Marx- y, que uno de los principales problemas que debía afrontar el sexo débil, es el ECONÓMICO.

Afirmó que, al ser excluida de los procesos de producción y confinada al ámbito doméstico, las mujeres se convierten en dependientes y tienen menor representación en el ámbito público.

Según el INE (Instituto Nacional de Estadísticas, del Gobierno Español), en el año 2016 las mujeres dedican el doble de tiempo a las tareas del hogar, en relación a los hombres, por lo que se infiere que siguen muy lejos de la corresponsabilidad en el trabajo doméstico.  Beauvoir expone la teoría de que la mujer siempre ha sido considerada “la otra”, en relación a los varones.

Como anécdota, el padre de Simone de Beauvoir decía que ella tenía la inteligencia de un hombre y, en muchas cosas pensaba como ellos.   Esto nos sirve para ilustrar su tendencia al ANDROCENTRISMO, es decir, utilizar al hombre como medida de todas las cosas.  Algo a lo que nuestra filósofa, obviamente, no estará de acuerdo.

En castellano, que el masculino se utilice como genérico es bastante normal.  Si nos fijamos, la mayoría de los Atlas del Cuerpo Humano tienen un cuerpo masculino en su portada.  También en la imagen de la evolución del ser humano, solo aparecen varones.  Los hombres están mucho más representados en ámbitos como el cine.  La próxima vez que veas una película hazte las siguientes preguntas: ¿Hay al menos dos mujeres con un nombre? ¿Tienen las mujeres una conversación diferente a un hombre o a temas de hombres?  Muchas películas no superan este test, llamado Test de Bechdel, al revés, en masculino, siempre se cumple.

Beauvoir también desarrolla el concepto de HETERODESIGNACIÓN (El rol que el patriarcado asigna a las mujeres), ya que considera que las mujeres comparten una situación común: los varones les imponen que no asuman su existencia como sujetos, sino que se identifiquen con la proyección que en ellas hacen de sus deseos.  Las mujeres terminan actuando por y para las miradas masculinas.  Por eso las mujeres son las encargadas de las tareas domésticas y serán educadas para ello, tratando que sean serviciales y abnegadas.  Mientras que los varones serán educados para ser sujetos independientes.

Pensemos en las diferencias asociadas entre juguetes, que culturalmente pertenecen a las niñas, en contraste con aquellos que son de uso exclusivo de los niños.  Mientras que los varones juegan a ser superhéroes que luchan contra el mal, las niñas juegan a ser mamás o a disfrazarse de princesas -esas que tienen que ser rescatadas por un valeroso caballero (según los cuentos).

Simone llegó a la conclusión de que no hay nada biológico ni natural que explique la subordinación de las mujeres.  Su frase más famosa es: “No se nace mujer, se llega a serlo”. El género, tanto masculino como femenino, es una construcción cultural sobre el sexo biológico.  No existe una esencia masculina, ni una femenina.  Somos seres libres y autónomos.  No es justo quitar a un individuo las posibilidades de proyectar su vida como quiera, por el hecho de pertenecer al segundo sexo, al sexo femenino.

Se ha dicho, incluso, que su obra más importante, “el Segundo Sexo”, es la biblia del feminismo contemporáneo.

Su trabajo fue duramente criticado por la derecha francesa, quienes se oponían a los postulados de Beauvoir porque, según ellos, realizaba una desmitificación de las instituciones tradicionales como la familia, las relaciones de pareja e, incluso, la maternidad.  La Iglesia Católica puso sus obras en el índice de publicaciones prohibidas, por tratarse de textos contrarios a los criterios dogmáticos que ellos establecían.

La filósofa vivió de forma coherente con su forma de pensar.  Nunca se casó con su compañero Sartre.  Ni siquiera vivían juntos y tenían un pacto, por el cual aceptaban las relaciones fuera de la pareja, lo que hoy conocemos como una relación abierta o poliamorosa.

A Simone de Beauvoir le decían “Castor”, porque su apellido se escribe de forma parecida a la palabra castor en inglés (beaver).

Carta de Beauvoir a Sartre

ac6936790b6e8c64ea1af516d435e823--jean-paul-sartre-female-photographyQuerido pequeño ser:

Me ha pasado algo tremendamente gozoso.

Me he acostado con el pequeño Bauste.

Tengo ganas de pasar largas semanas a solas contigo.

Un abrazo Fuerte

Tu Castor

Las ideas fundamentales de “El Segundo Sexo”, son hoy asumidas por millones de personas.  Sus principios han sido incorporados a las políticas de igualdad europeas y, han dado lugar a los estudios feministas y de género en múltiples instituciones. Beauvoir es un ejemplo de que la filosofía y los diversos modos de pensar, pueden cambiar al mundo.

 

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Karl Marx y su teoría Social, Económica y Política.

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Marx es un pensador socialista, activista revolucionario de origen alemán.  Nació en la localidad de Tréveris, Prusia Occidental en 1818 y fallece en Lóndres en 1883.

Su obra ocasionó vastas y tangibles consecuencias históricas: desde la revolución rusa de 1917, hasta la caída del muro de Berlín en 1989, la mitad de la humanidad vivió bajo regímenes políticos que se declararon herederos de su pensamiento.

Karl Marx es un filósofo que ha transformado el mundo.  La influencia de él es inmensa: ha fundamentado teóricamente el movimiento obrero.  La ideología marxista es clave para entender el mundo contemporáneo.

Friedrich Engels fue su compañero y,  por razones misteriosas, ha sido invisibilizado por la historia, a pesar de ser coautor con Marx de varias obras fundamentales para el nacimiento de los movimientos socialistas, comunistas y sindicales.

Marx estudia apasionadamente la filosofía y, llega a la conclusión de que los filósofos se han dedicado a interpretar, de diversas formas, al Mundo, pero no se han dedicado a transformarlo.  Él aboga por una filosofía que debe ser práctica, es decir, donde el filósofo deba actuar y ser un agente de transformación social.

Karl Marx, repara en que los seres humanos, no sobrevivimos por que vayamos paseando por la naturaleza buscando frutos silvestres, sino que vivimos en un sistema en el que tenemos que trabajar para conseguir un salario y, con él, cubrir nuestras necesidades básicas como alimento y cobijo.  Así que el trabajo es fundamental para el hombre.  de hecho, si tú le preguntas a un niño qué quiere ser cuando sea mayor, normalmente no nos van a responder “quiero ser feliz”“quiero ser superman”, sino que responden con la profesión a la que aspiran.  Nos dirán, “quiero ser abogado”, “médico” u otra a fin.

Como podemos darnos cuenta, en el propio lenguaje, relacionamos el ser, nuestra identidad, con nuestra profesión.  El problema es que el trabajo no nos sirve para realizarnos, al menos no en las condiciones en las que se trabaja en las fábricas del siglo XIX.  En aquel momento, había iniciado la Revolución Industrial y, la forma de trabajo en las fábricas, era una nueva forma de esclavitud.  Ambientes sucios, oscuros, jornadas interminables, no se permitía que los trabajadores hablaran entre sí, no podían detener el trabajo para descansar y, el salario era tan miserable que apenas permitía cubrir las necesidades más básicas.

Marx, es consciente de que un obrero que ha estado una jornada interminable, apretando tuercas mecánicamente,  no se puede sentir realizado mediante su trabajo, se ha convertido en una pieza más en la cadena de montaje.  Es entonces, necesario, elaborar una teoría para explicar cómo los seres humanos habíamos producido aquella forma de vida miserable.  Esto nos conduce al MATERIALISMO HISTÓRICO.

Marx estudia la historia fijándose en sus aspectos materiales, es decir, que en principio no se va a fijar en cosas como ideologías políticas.  Él cree que lo que realmente determina una sociedad es su estructura económica.  Para explicar lo anterior, utilizaremos el siguiente ejemplo:

La Señora Raquel tiene un pequeño local en el que confecciona prendas de vestir.  Ella es la que trabaja.  Los medios necesarios para producir la ropa, le pertenecen. Las telas son suyas, las máquinas de tejer, los medios de producción, en general, también son de ella.  Raquel es la dueña de su negocio.  Nadie le dice a que hora abrir o cerrar, si quiere salir a dar un paseo, lo hace y punto. Cuando la Señora termina una prenda de vestir, la mira con orgullo y se dice a sí misma: ¡Soy una artista! Siente su trabajo como suyo.

Vamos ahora a contrastar el trabajo de Raquel con una fábrica textil, donde los trabajadores no deciden a qué hora entrar o salir, no deciden si pueden hablar o no entre ellos.  Todas las decisiones, incluso la de hablar, pasa por el poder del patrón o dueño de la fábrica.  Es éste el que impone las normas y reglas de trabajo.

Pero, a pesar de lo expuesto anteriormente, las trabajadoras y trabajadores, están altamente especializados.  Cada uno de ellos y ellas, hace una pequeña tarea, es decir, una cose los botones, otros cortan la tela, otras los ojales, etcétera.  Nunca o, en muy pocas oportunidades, ven el producto terminado.  O sea, los obreros,  trabajan para otro, el patrón.  Trabajan mecánicamente, trabajan, en palabras de Marx, “ALIENADAS”, que es un concepto que desde su etimología procede del vocablo alíen que significa ajeno o extraño.

¿Por qué la señora Raquel tiene tantas libertades? Libertades que no poseen los trabajadores de la fábrica textil.  Es simple, ella es dueña de los medios de producción, mientras que las trabajadoras están desposeídas de estos medios.

Además de la estructura económica, Karl Marx identifica algo que llamará “SUPRAESTRUCTURA ECONÓMICA”, que es la ideología que legitima e intenta mantener el sistema económico, ocultándolo o restándole importancia a sus injusticias.

La Religión ejerce un papel que permite mantener la ideología imperante, es por ello que Marx afirmará que “la Religión es el opio del pueblo”.  Él había leído a Feüerbach, quien creía que “no es Dios el que ha creado al ser humano a su imagen y semejanza, sino que el ser humano es quien ha creado a Dios a su imagen y semejanza”.

¿Por qué la Religión favorece a la ideología imperante?  Marx da respuesta a ello diciendo que “el cristianismo predica la realidad de una clase gobernante y una oprimida.  Lo único que tiene para esta última es el piadoso deseo de que la otra vida nos cure de la opresión”. ¿Que nuestra vida sea triste y miserable entonces? ¿Ese es el Plan de Dios? ¿Sufres de injusticia? Resígnate, pues esta vida no es más que un mero trámite, la siguiente será ,mucho mejor sin protesta.

Les explicaré la razón por la que Marx cree que el sistema económico capitalísta es injusto, a través de un ejemplo:

Imaginemos que Don Cesar monta una fábrica de calzado en un lugar donde hay bastante pobreza.  La instala ahí porque sabe que, aunque las condiciones de trabajo no serán las óptimas, conseguirá mano de obra barata.  El señor es el dueño de todos los medios de producción, es decir, adquirió la maquinaria y los materiales necesarios para llevar a cabo el trabajo.  Así que es él quien pone las normas.

Supongamos que a cada empleado les cancela el día de trabajo a $5.000 (pesos de Chile) y que los materiales que cada trabajador utiliza cuestan unos $10.000.  En total el salario del empleado, más los materiales con los que fabrica el producto, por ejemplo una zapatilla, ascienden a unos $15.000 por día.

Ahora bien, con las zapatillas fabricadas por los trabajadores, Don Cesar obtiene unos $150.000 diarios.  El patrón está pagando $15.000 diario a cada trabajador y ellos le reportan una ganancia diaria de $135.000.

A esta imagen de beneficio económico le llamaremos PLUSVALÍA, es por tanto, el capital producido por el trabajador, menos el capital consumido.   Es quí donde nos encontraremos con opiniones enfrentadas entre sí y aparentemente irreconciliables.  Por un lado, los capitalistas están de acuerdo con esta forma de trabajo, y por otro, algunos autores como Marx y Engels, creerán que es totalmente injusto.  Una persona no debe enriquecerse ni acumular más y más capital, aprovechándose del esfuerzo de los trabajadores.

Marx adelantó, que este sistema nos llevaría a un mundo con grandes desigualdades sociales y, lo cierto es que, su predicción fue correcta, pues según el último informe del UFXBank, el 1% de la población posee más riquezas que el 99% restante, es decir, que si el mundo entero fuera una fábrica, donde trabajan 100 personas, solo 1 tendría más dinero que los otros 99.

Ahora que la filosofía ha desenmascarado la situación de opresión y alienación que viven los obreros ¿qué podemos hacer? ¿Cómo podemos acabar con esta injusticia?  Marx cree que necesitamos que se adopte una conciencia de clases.  Los obreros deben percatarse que son un grupo oprimido, unirse y luchar.

En una primera fase llamada SOCIALISMO, lo que se debe hacer, como el nombre lo indica, es socializar los medios de producción, es decir, que las máquinas y los instrumentos con los que fabricamos los diferentes productos, deben pasar de manos de la burguesía a los trabajadores.  De este modo, la plusvalía recaerá sobre los trabajadores y no solo sobre el patrón.  Esto, normalmente, no suele entenderse correctamente, asi que vamos a insistir en ella.

En el COMUNISMO, no es cierto que todo sea de todos.  Lo que se socializa son los medios de producción, no las posesiones individuales.  El comunismo no priva a nadie del poder de apropiarse de productos sociales, lo único que no admite es el poder de usurpar bienes, a través de la apropiación del trabajo ajeno.  Según Marx, si alguien ha ganado dinero mediante su trabajo y su esfuerzo, sin apropiarse del trabajo de los demás, sin dominar ni oprimir a nadie, no hay ni un problema en que tenga ese dinero o esos bienes.  El problema es que esas propiedades que tienes, las consiguieras mediante la explotación de los trabajadores (Dice Marx).

“El rasgo distintivo del comunismo no es la abolición de la propiedad en general, sino la abolición de la propiedad burguesa”.

Otro gran tópico es el de que, supuestamente, la teoría propuesta por Marx afirma que, todo el mundo debe ganar lo mismo, con independencia de lo que trabaje o lo que se esfuerce.  En ningún momento Marx o Engels afirman semejante cosa.  En la sociedad comunista que se propone, no habrían clases sociales, se eliminaría el Estado, como instrumento de opresión y se reconocería la igualdad de todos los seres humanos.  Esto es el verdadero comunismo.

Si los casos históricos en los que se ha aplicado el comunismo han sido coherentes o no, es un tema en el que ahora no entraré.  Acabaré con una frase de nuestro filósofo:

Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista.  Los proletarios nada tienen que perder en ella, salvo sus cadenas y, tienen un mundo que ganar.  Proletarios de todos los países unidos”.

  • ¿Qué es lo que hay que socializar según Marx?
  • ¿En qué consiste la Plusvalía?

 

 

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Breve síntesis de las teorías kantianas

  1. TEORÍA DEL CONOCIMIENTO

descarga (5)La razón, para Kant constituye el instrumento del que nos servimos para conocer pero también la que guía nuestra acción. La racionalidad no se limita por tanto sólo al ámbito del conocimiento sino también al ámbito de la acción. A la razón que dirige la acción la denominó RAZÓN PRÁCTICA y a la que dirige el conocimiento RAZÓN TEÓRICA. En el libro “Crítica a la Razón pura” Kant se cuestiona si la metafísica puede ser o no ser Ciencia, a la vez que somete a crítica las facultades de la razón para poner a prueba las posibilidades de ofrecernos un conocimiento seguro y de delimitar los límites de éste.

La filosofía que aprendió Kant estaba basada en el racionalismo, sin embargo la lectura de las obras de Hume y Locke le llevaron a cuestionarse el optimismo racionalista. De un lado los racionalistas sostenían que la razón puede alcanzar un conocimiento universal e ilimitado, sin embargo lo empiristas consideran que la razón solo puede operar con los datos obtenidos de la experiencia lo cual conduce a una concepción del conocimiento cambiante, concreto y probable. Ninguna de ambas opciones satisface las preguntas de la modernidad a cerca de las posibilidades del conocimiento, preguntas que por su parte Kant hace suyas y para las que encontró una solución sintetizando empirismo y racionalismo.

“Aunque todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia, no por ello procede todo de la experiencia” (Crítica a la Razón pura)

Sin experiencia no hay conocimiento, esto es seguro pero no todo es experiencia; el sujeto que conoce también aporta algo imprescindible para que sea posible el conocimiento. El ser humano no se limita a recibir información, sino que él mismo construye su imagen del mundo.

Intentar dar una solución al problema del conocimiento conlleva hallar a la vez una solución al problema de la ciencia. Los enunciados científicos eran considerados por los empiristas como simples verdades de hecho empíricos y contingentes y limitar el conocimiento a datos empíricos comportaba negarle universalidad a la Ciencia y concebirla con un grado de probabilidad. La Física newtoniana no quedaba validada ni legitimada y Kant que era un entusiasta de la dicha física intentará acercarla al conocimiento científico.

La teoría copernicana del conocimiento es considerada revolucionaria del mismo modo que lo fue el giro copernicano. En este caso, para Kant, el conocimiento puede ser universal y necesario porque es fruto de la imposición del sujeto, de sus estructuras o formas a priori, sobre el objeto.

Esta imposición del sujeto sobre el objeto recibe el nombre de idealismo trascendental. Idealismo porque sólo puede darse el conocimiento partiendo de las estructuras a priori, estructuras mentales del sujeto, y trascendental porque esas ideas son universales y trascienden el caso concreto.

1.1. ESTRUCTURA DEL CONOCIMIENTO

 Para que haya conocimiento es necesario que se sinteticen los siguientes dos elementos:

El elemento a priori:

  • Deriva de la facultad de conocer.
  • Es independiente de la experiencia pero se activa con ella.
  • Constituye la “forma” del conocimiento.
  • Son estructuras en las que acomodamos nuestros conocimientos.
  • Es necesario y universal.
  • Son diferentes para cada facultad de conocimiento.

El elemento a posteriori: 

  • Es la “materia” del conocimiento.
  • Proviene de la sensación.}

1.2. TEORÍA DE LOS JUICIOS

 Para Kant la ciencia se compone de argumentaciones que son relaciones entre juicios o enunciados. Para saber si las argumentaciones son universales y por tanto si lo es la Ciencia, hay que saber si los juicios que las componen son universales o no.

Para que un juicio sea científico ha de reunir dos requisitos: ser extensivo, es decir que amplíe nuestro conocimiento, y ser a la vez universal y necesario, es decir válido para cualquier tiempo y circunstancia.

Considera que existen cuatro tipos de juicios.

Atendiendo a la extensión:

  1. Analíticos: No son extensivos porque no amplían nuestro conocimiento. En ellos el predicado está incluido en el sujeto, no comunican nada que no sepamos. Ej. Los solteros son no casados.
  2. Sintéticos: Son extensivos, amplían nuestro conocimiento, el predicado aporta información que antes no teníamos y que no puede extraerse del análisis del sujeto. Ej. La recta es la distancia más corta entre dos puntos.

 Atendiendo a la validez:

  1. A priori: Su verdad no depende de la experiencia. Podemos saber que son ciertos sin recurrir a ella. Tienen por tanto validez universal. Ej. El todo es mayor que las partes.
  2. A posteriori: su verdad depende de la experiencia. Ha de comprobarse, por tanto no tienen validez universal. Ej. El gato mira por la ventana.

Las combinaciones posibles de estos juicios siguiendo los planteamientos de Leibniz y Hume son las siguientes:

  1. Juicios sintéticos a posteriori. Corresponden las cuestiones de hecho de Hume. Amplían nuestro conocimiento, se comprueban y ratifican con la experiencia, son contingentes.
  2. Juicios analíticos a priori. Corresponden con las Relaciones de ideas de Hume. No amplían conocimiento, no provienen de la experiencia. Poseen validez universal y necesidad lógica.
  3. Juicios sintéticos a priori. Estos son la novedad kantiana. Amplían nuestro conocimiento, poseen validez universal, son los característicos de la ciencia, son los utilizados por la Física y las Matemáticas.

1.3. CRÍTICA A LAS FACULTADES DEL CONOCIMIENTO

La “Crítica a la Razón pura “de Kant está dedicada por entero al desarrollo de su teoría del conocimiento. Su crítica a la Razón consiste en analizar críticamente cuál es su naturaleza, sus límites y su función. Esta tarea es necesaria para establecer con rigor las posibilidades reales del conocimiento: sólo si sabemos cómo funciona la Razón, podremos establecer cómo puede elaborar, y a través de qué facultad, los juicios sintéticos a priori.

  • La primera facultad que analiza es la SENSIBILIDAD.

Es la primera facultad que interviene en el proceso del conocimiento. Representa la capacidad de abrirnos al mundo, es decir, la receptividad necesaria para construir una representación de la realidad.

A través de la sensibilidad recibimos una serie de datos, las sensaciones, que tenemos de la realidad, tiene carácter subjetivo ya que es nuestra capacidad representativa la que se ve afectada por un objeto. Al acto de conocer a través de los sentidos lo denominamos intuición. El conjunto de los datos obtenidos a través de los sentidos lo denominamos materia de conocimiento. Pero esta materia tiene que ser estructurada por las formas a priori de la sensibilidad, el espacio y el tiempo. Recibimos una multitud de sensaciones que estructuramos en el espacio y en el tiempo. Al este conjunto de sensaciones lo denominamos fenómeno.

Las formas a priori de la sensibilidad son independientes de la experiencia pero se activan con ella. La primera estructuración que se lleva a cabo es la estructuración en el espacio-tiempo (puede que no sepa lo que veo, pero sé dónde lo veo y cuándo lo veo). Espacio y tiempo determina la manera en la que entiendo la realidad.

El espacio es la forma a priori externa de la sensibilidad y fundamenta la Geometría; el tiempo es la forma a priori interna y fundamenta la aritmética.

La sensibilidad cuenta por tanto con un elemento a priori (espacio-tiempo) y un elemento a posteriori (Los datos obtenidos de la experiencia) por tanto quedan fundamentados los juicios sintéticos a priori de las matemáticas desde la sensibilidad.

  • La segunda facultad que analiza es el ENTENDIMIENTO y lo hace en lo que denomina la Analítica trascendental.

El entendimiento actúa sobre la intuición que hemos obtenido a través de la sensibilidad, es decir, sobre el fenómeno.

El conocimiento deriva pues de dos fuentes: la sensibilidad que me permite recibir representaciones a través de los cuales nos son dados los conceptos, y el entendimiento que es la capacidad para conocer objetos a través de dichas representaciones.

El entendimiento se caracteriza por ser la facultad que nos permite pensar o realizar juicios a partir de la realidad. Lo hace mediante conceptos. Los conceptos agrupan la multitud de impresiones dotándolas de significado y las convierte en instrumento necesarios para pensar la realidad.

Hay dos tipos de conceptos:

  1. Empíricos: provienen de la experiencia después de haber extraído las características comunes. Ej. Casa, perro, mesa…
  2. Categorías: Son el elemento a priori del entendimiento, los denomina conceptos puros, sirven para estructurar y agrupar las intuiciones, hay 12 (pluralidad, unidad, realidad, negación, limitación, sustancia, causa, reciprocidad, posibilidad, existencia, necesidad, totalidad).

Las categorías son conceptos vacíos que necesitan las intuiciones para proporcionar conocimiento. A su vez las intuiciones necesitan el entendimiento para estructurarse y alcanzar sentido. Sólo la conjunción de ambos permite entender el fenómeno.

“Los pensamientos sin contenido son vacíos; los intuiciones sin conceptos son ciegas” (“Crítica a la Razón pura”).

La Física explica este tipo de conceptos y ya hemos visto que cuenta con el elemento a priori (categorías) y el elemento a posteriori (fenómeno). Por tanto es posible realizar juicios sintéticos a priori en la Física, por tanto queda validad como Ciencia igual que las matemáticas.

  • La tercera facultad del conocimiento es la RAZÓN. Esta facultad se va a encargar de elaborar juicios cada vez más generales partiendo de los juicios elaborados por el entendimiento. Sin la labor de la razón el conocimiento sería fragmentario puesto que el entendimiento sólo nos permite entender una parte de la realidad.

Las formas a priori de la razón son las ideas trascendentales:

  • El alma que se refiere a los fenómenos subjetivos del hombre; procede de la experiencia interna.
  • El mundo que unifica los fenómenos correspondientes a la experiencia externa.
  • Dios que unifica los contenidos de la experiencia interna y los de la experiencia externa.

Estas ideas sirven de principios reguladores que orientan la razón en su búsqueda de principios más generales. La razón no sería propiamente una facultad del entendimiento pero facilita el camino de éste siempre que no se empeñe en buscar un referente material y por tanto empírico para las ideas trascendentales, es decir, que no se empeñe en buscar un correlato, un referente en la realidad.

Las ideas trascendentales son ideas puras dadas por la naturaleza misma de la razón que sobrepasas los límites de la experiencia. A la razón le falta, por tanto el elemento a posteriori necesario para poder hablar de conocimiento. No es posible pues que la razón elabore juicios sintéticos a priori, y por tanto, ideas como dios, alma o mundo se convierten en creaciones racionales imposibles de alcanzar cognoscitivamente.

La teoría epistemológica le obliga a negar la posibilidad del conocimiento científico en la Metafísica. Esto ocurre porque la metafísica se ocupa de las ideas trascendentales como si tuvieran un correlato en la realidad, es decir, no las convierte en ideas reguladoras que orientan nuestra investigación sino que las concibe como realidades últimas que dan sentido y finalidad a todo lo que ocurre; cuando la razón teórica actúa así cae en falacias y contradicciones. La razón no puede intentar llegar más allá de lo meramente fenoménico, intentar acceder al noúmeno es imposible y constituye el límite del conocimiento racional, sin embargo es una tendencia general en el hombre intentar llegar siempre hacia principios cada vez más generales.

La metafísica no es una ciencia y nunca podrá llegar a serlo, cuestiones como dios, alma, y mundo no podrán nunca ser demostradas por tanto desde el ámbito del conocimiento sólo se puede justificar una posición agnóstica.

1.4. CONCEPTOS FUNDAMENTALES: FENÓMENO Y NOÚMENO

Kant define el fenómeno como la representación de las cosas tal y como se nos aparecen en el espacio y en el tiempo por oposición al noúmeno que es la representación de las cosas tal y como son en sí mismas independientemente de nuestro modo de percibirlas.

El noúmeno no puede ser objeto de nuestro conocimiento puesto que no tenemos experiencia de él y por tanto no podemos aplicarle las categorías del conocimiento puesto que no procede de la experiencia sensible.

El noúmeno marca los límites de nuestro conocimiento, que no puede extenderse más allá de nuestra experiencia sensible. El noúmeno o cosa-en-sí solo, podría ser objeto de una intuición intelectual, cosa que no es posible. El noúmeno es por tanto un pensamiento sin realidad.

  1. TEORÍA ÉTICA

El hombre nos sólo es un ser que conoce también es un ser que actúa y que además se deja guiar por la razón para que oriente su acción. De este modo la razón se convierte en Razón Práctica cuando guía la voluntad.

Kant sostiene que por encima de las cuestiones teóricas al hombre le preocupan las cuestiones prácticas aquellas que responden a la pregunta ¿qué debo hacer? A esta pregunta han respondido a lo largo de la historia distintas teorías éticas y todas ella lo han hecho desde una perspectiva material (éticas materiales). Estas teorías éticas se caracterizan por ser éticas a posteriori, es decir, fundamentadas en la experiencia, éticas particulares y contingentes, fundamentadas en imperativos hipotéticos, que prescriben la acción con relación a un fin y que son heterónomas.

Frente a estas teorías se encuentran las éticas formales que se caracterizan por ser a priori, es decir anteriores a la experiencia, son universales y necesarias, se fundamentan en imperativos categóricos, prescriben la acción con relación a sí mismas y son autónomas. Las éticas formales consideran la posibilidad de que una acción sea buena o mala independientemente del contenido de la acción, atendiendo únicamente a la posibilidad de que se convierta en universal.

Kant rechaza las éticas materiales porque considera que no son propias de un ser mayor de edad al estilo ilustrado. La ilustración reivindica la libertad y la emancipación respecto a cualquier sujeción o dependencia ya sea Iglesia o Estado. Esta emancipación exige una ética autónoma en la que sea el hombre quien determina la ley moral y esto es incompatible con la ética material por eso defiende una ética formal.

Las éticas formales carecen de contenido, no nos indican qué tenemos que hacer sino cómo lo tenemos que hacer. Los imperativos de las éticas formales son categóricos, es decir, nos obligan, no ponen condiciones o hipótesis como hacen los imperativos de las éticas materiales. Kant formula el imperativo categórico de la siguiente manera: “Actúa de tal modo, que tu máxima pueda convertirse en ley universal” en realidad es una reformulación de haz a los demás lo que quieras que te hagan a ti y al contrario. No nos dice si tenemos que ayudar a alguien o no o en qué medida, sólo hace que te cuestiones racionalmente cuál debería ser el criterio a adoptar universalmente, sin tener en cuenta otras premisas que la propia acción y no sus consecuencias o la felicidad que te procure.

En otros textos aparece formulado de otros modos: “Trata a las personas siempre como un medio y nunca coma un fin”. Es decir, las personas nunca pueden ser usadas para tus propios fines o los de otros, tienen valor en sí mismas por este motivo las acciones deben ser desinteresadas. El único fin legítimo de la acción solo puede ser el deber, pero no actuar por deber, sino actuar conforme al deber, es decir sintiendo un convencimiento real y un respeto interno hacia el mismo, sin buscar otra finalidad. Sólo en esta caso podemos decir que somos seres morales.

Sin embargo, para poder hablar de moralidad en este sentido hay que presuponer la libertad del hombre. En un planteamiento determinista sería impensable.

La Libertad humana era impensable desde la Razón teórica puesto que es una cuestión que traspasa los límites de la experiencia y choca con las posibilidades intelectuales humanas por eso Kant defiende ante estas cuestiones una posición agnóstica. Sin embargo estas cuestiones son imprescindibles para que podamos hablar de moralidad. Las ideas trascendentales tienen que entenderse como postulados de la razón práctica, es decir son ideas a cerca de las cuales no podemos tener nunca certeza pero que hemos de presuponer existentes. Los postulados de la Razón Práctica son, por tanto, indemostrables científicamente pero necesarios moralmente.

  • El primer postulado es la LIBERTAD.

El hombre, a pesar de ser parte de la naturaleza y a pesar de que ésta está sujeta a leyes, puede decidir la propia acción. Y aunque sea imposible su demostración es imprescindible para poder hablar de acción y responsabilidad moral.

  • El segundo postulado es LA INMORTALIDAD DEL ALMA.

El alma y su inmortalidad también son indemostrables, sin embargo es necesario presuponerlas para que la virtud del hombre sea recompensada con una existencia feliz ya que la práctica de la virtud no nos protege de las injusticias y de la tristeza o el dolor.

  • El tercer postulado es DIOS.

La existencia de Dios es necesaria como última garantía del sentido de la existencia humana. Únicamente Dios garantiza que quién se ha hecho digno de la felicidad la alcance, y esto es posible porque en Dios felicidad y virtud se identifican.

De acuerdo con todo esto, según Kant si actuamos de un modo desinteresado atendiendo sólo al deber y sin esperar nada a cambio podemos aspirar a la felicidad. Solamente la inmortalidad del alma, y la existencia de Dios pueden garantizar que virtud y felicidad se lleguen a unificar algún día.

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Para citar según Norma American Psychological Association (APA)

estiloak-450x445Queridos jóvenes:

Junto con saludar a cada uno de ustedes, quisiera facilitarles el trabajo. Comprendo lo difícil que es generar citas según una Norma Literaria internacional, pues no solo depende del tipo de documento a abordar, sino que también depende del área de conocimiento que trabajaremos.

Aquí les dejo algunos documentos y link para facilitar su trabajo.

Normalización de tesis de grado

Normas American Psychological Association (APA)

Estilos de citación por disciplina

Resumen APA

Ojalá les sirva de ayuda.

 

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¡Atención!

AA LOGO NEW 2Estimados:

Para facilitar su trabajo, les hago pública la pauta de evaluación de Ensayos Académicos.

PAUTA PARA EVALUAR ENSAYOS

Nos vemos pronto… espero sus avances.

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Isonomía (igualdad de pares), democracia y la toma de decisiones

LA GRAN INVENCIÓN GRIEGA

Bayeux_Tapestry_WillelmDux¿Recuerdas el canto segundo de la Ilíada? Aquiles, los más temibles de los guerreros griegos, se enfada Agamenón y abandona el combate: ¡largo combate, porque los griegos llevan los diez años citando la bien amarillada ciudad de Troya! Los diversos jefes de las tropas aqueas se reúnen para discutir lo que deben hacer en la nueva situación que se les presenta: ¿abandonar el asedio y volver a casa? ¿Atacar a tumba abierta, aun sin contar con las ayuda del enojado Aquiles? Cada una de las posturas tiene partidarios y detractores. También entre los guerreros dela tropa se oyen voces discrepantes, quizá incluso hay conatos de rebelión, como el encabezado por Tersites, un simple hombre del pueblo que ya está harto de los abusos y caprichos del rey Agamenón. Tersites es partidario de volver a Grecia y dejar en el campo de batalla al orgulloso Agamenón, solo con todo su botín a las puertas de Troya: ¡a ver cómo se las arregla sin ayuda, el, se considera tan superior a todos los demás! Pero Ulises interviene y le hace callar sin contemplaciones, a Tersites y a todos los restantes hombres del pueblo que intentan meter baza en el debate de los reyes. ¡ a callar, que no todo el mundo puede ser ley! Los que han nacido para obedecer no deben entrometerse en las deliberaciones de los que nacieron para mandar. Y el pobre Tersites (Homero insiste mucho en que era muy feo y medio jorobado, para que se más evidente aun su atrevimiento al intentar dar lecciones a los más hermosos y fuertes de los príncipes) termina llorando en un rincón, con un enorme chichón producido por el porrazo que el ley Ulises se ha atizado con su cetro…

Supongo que si te digo que en estas escena de la Ilíada lo que en el fondo está contando homero son los albores de democracia pensaras que te estoy tomando el pelo y sin embargo me parece que es de eso precisamente de lo que se trata. Los reyes y príncipes de cada uno de los pueblos griegos aliados contra Troya habían llegado al trono porque caminos habituales de los que hemos hablado en el capítulo anterior: destacaban por su fuerza o por su astucia y provenían de familias a las que por derecho de sangre (¡si es los espermatozoides pueden dar << derecho >> a largo en política!) correspondía el mando. Cuando se encontraron embargados en la guerra contra Troya, cada cual se sintió igual a los demás héroes, aunque aceptaron como jefe a Agamenón, tanto por razones militar como porque la expedición de había convocado para recuperar a su cuñada helena, esposa poco fiable de su hermano manéalo, pero en cuanto Agamenón se extralimito en sus privilegios de jefe ocasional y ofendió a uno de sus iguales, al héroe Aquiles, se montó un pollo de mucho cuidado. Cuando los jefes aqueos se pusieron a discutir, nadie dudaba que a fin de cuentas se haría lo que decidiera la mayoría; y que si la mayoría decidía que darse pero algunos preferían irse, nadie, se lo iba impedir. Es posible Ulises abogado para que se obedeciera a Agamenón como autoridad única, pero siempre por razones de utilidad circunstancial, no porque creyese que el fiero atrida tenía algún derecho genealógico o divino para imponerse como jefe. La opinión, sensata como casi siempre, de Ulises era que más valía obedecer que uno de solo para enfrentar el peligro ante que se hallaban que dar muestras de división y rencillas en las mismísimas narices del enemigo. De igual forma, Aquiles se había retirado del combate cuando se cabro y nadie se había retirado del combate cuando se cabreo y nadie tenía autoridad suficiente para ofender volver a la guerra (por favor, no vas a creer que Aquiles eta algo así como un insumiso de aquellos tiempos, que ninguno fue menos pacifistas que el…).

En resumen, los jefes aqueos se consideraban como iguales, discutían y decidían entre iguales hablan como iguales, discutían y decidían entre iguales (aunque algunos fueran más influyentes o más respetados que otros, por lo bien que argumentaban o por la mucha experiencia que tenía) y no admitían un jefe supremo más que en tanto les convenía y solo mientras se comportase de modo aceptable. ¿Y los soldados de a pie? ¿Y la gente del pueblo? Pues a esos, ni caso: ¡ya ves lo que le paso al pobre teresitas, ese protomártir de la libertad de expresión, por querer hacerme el gallito! Baya gracias, me dirías: ¿de dónde me saco yo que había algo de democracia en semejante abuso de los poderosos? Tu santa indignación (como la de quienes rechazan la democracia de los atenienses porque tenían esclavos, tema del que luego hablaremos) demuestra lo arraigado que tenemos ya el principio de que todos los individuos deben tener por igual voz y voto en las cuestiones de organización política, sea cual fuese su clase social, su familia, su sexo, etc… ¡Ah, pero eso que te parece a ti tan evidente una idea revolucionaria, nueva verdaderamente subversiva! Una idea a la que no se llegó de golpe sino a base de sucesivo pasitos históricos, algunos separados entre sí por siglo enteros. Una idea a cuyas más radicales implicaciones a lo mejor ni siquiera hoy hemos llegado todavía… En este largo proceso, el primer paso fue el más difícil el que más mérito y audacia tuvo dar. Y también el que exigió cierta locura entre quienes se atrevieron a darlo. Afortunadamente, los griegos estaban un poco locos y de su genial locura nos alimentamos todavía nosotros. Afortunadamente…

Vamos a ver. No hay nada de evidente en eso de que los hombres son iguales. Más bien todo lo contrario: ¡lo evidente es que los hombres son radicalmente distintos unos a otros! Los hay cobardes y débiles pero valientes, guapos, feos, altos, bajos, rápidos, lentos, listos, bobos… por no hablar de que unos son niños, otros adultos y otros viejos, o que unos son mujeres y los demás hombres. De las diferencias de raza, lengua, cultura, etc…, no hablaremos por el momento para no liar las cosas demasiado desde el principio. Lo que quiero señalarte es que lo que salta a la vista no es la igualdad entre los hombres, sino su desigualdad o, mejor, sus diversas desigualdades según el aspecto de su físico o de su conducta que prefiramos considerar. Las primeras organizaciones sociales partieron como es lógico de esas distinciones tan evidentes entre unos y otros. Las diferencias se aprovecharon en beneficio del grupo: que el mejor cazador dirija la caza, que el más fuerte y caliente organice el combate, que el de mayor experiencia aconseje cómo comportarse en tal o cual circunstancia, etc… Lo importante era que el grupo funcionase del modo más eficaz posible. Más adelante, cuando los grupos se hicieron mayores y las diversas actividades dentro de ellos más complicadas, las desigualdades entre los hombres ya no dependieron solamente de las aptitudes de los individuos, sino también de su linaje familiar y de sus posesiones. Los hombres se hicieron desiguales no sólo por lo que eran, sino también por lo que tenían. Y lo más importante: las desigualdades se hicieron hereditarias. Los hijos de los reyes fueron reyes, los hijos de ricos nacían también ya ricos y el que tenía padres esclavos no podía aspirar a nada mejor que la esclavitud. Quedó establecido que unos venían al mundo para mandar y otros para obedecer. Se promulgaron leyes: las hacían los que mandaban para los que obedecían. Por tanto, no eran obligatorias para el que mandaba sino solo para el que debía obedecer. La jerarquía social se justificaba por mitos y creencias religiosas, administradas por los sacerdotes (como te dije antes, los reyes más listos se proclamaron también sumos sacerdotes, para ahorrar trámites y no tener competencia en su mando).

En los grupos sociales pequeños y más primitivos solía ser la naturaleza (que nos hace a unos fuertes y a otros débiles, a unos lentos y a otros rápidos, etc…) la que determinaba la jerarquía política; en las sociedades mayores fue la teología la que sirvió para justificar la existencia de castas diferentes entre los miembros del conjunto. La naturaleza, los dioses: ni con la una ni con los otros es fácil discutir, porque no suelen admitir objeciones. Los griegos, por supuesto, se sometieron también en sus comienzos a este mismo tipo de autoridades inapelables. También los griegos se daban cuenta, como cualquiera, de las enormes diferencias naturales o heredadas que se dan entre los hombres. Pero poco a poco se les empezó a ocurrir una idea algo rara: los individuos se parecen entre sí más allá de sus diferencias, porque todos hablan, todo pueden pensar sobre lo que quieren o lo que les conviene, todos son capaces de inventar algo o de rechazar algo inventado por otro… explicando por qué lo inventan o por qué lo rechazar algo invento por otro… explicando por qué lo inventan no por que rechazan. Los griegos sintieron pasión por lo humano, por su capacidades por su energía constructiva (¡y destructora!) por su astucia y sus virtudes…. Hasta por sus vicios. Otros pueblos se pasmaron ante los prodigios de la naturaleza o cantaban la gloria misteriosa de los dioses; pero Sófocles resumió la unión de sus compatriotas al escribir en una de sus trabajos . Por ello los griegos inventaron la polis, la comunidad ciudadana en cuyo es espacio oficial, antropocéntrico, no gobierna la necesidad de la naturaleza ni la voluntad enigmática de los dioses sino la libertad del hombre, es decir: su capacidad de razón de discutir, de elegir y de revocar dirigentes, de crear pronto más y de plantear soluciones. El hombre por el que ahora conocemos ese invento griego, el más revolucionario políticamente hablando que nunca se haya dado en la historia humana, es democracia.

La democracia griega estaba sometido al principio de isonomía: es decir, las mismas leyes regían para todos, pobres o ricos, de buena cuna o hijos de padres humildes, listos o tontos. Sobre todo, las leyes eran: inventadas por los mismas que debían someterse a ellas: había que tener cuidado en la asamblea con no aprobar leyes malas, porque uno podría ser su primera víctima… nadie estaba en la ciudad por encima de la ley y la ley (la misma ley) tenía que ser obedecida por todo. Pero la ley no provenía de nada más elevado que los hombres, no era la orden irrevocable dada por los dioses o los antepasados míticos, sino que la asamblea de los ciudadanos (todos ellos políticos, es decir, administradores de su polis) era su origen y por tanto podría modificarla o abolirla si la mayoría le perecía conveniente. Tan en serio se tomaban los antiguos atenienses la igualdad política de los ciudadanos, y tan convenidos están que su obediencia se debía solo a las leyes y no a personas, por que fuesen (no aceptaban especialistas en mandar)… ¡que la mayoría de las magistraturas y otros cargos públicos de la polis se decidían por sorteo! Como todos los ciudadanos eran iguales, como ninguno podía negarse a cumplir sus obligaciones políticas con la comunidad (todo el mundo participaban en las decisiones y podría llegar a ocupar puestos de autoridad, pero era obligatorio decidir y mandar llegado el caso), echar a suertes los cargos políticos parecía a los griegos la mejor de las soluciones.

¿Isonomía? ¿La misma ley para todos? ¿Igualdad política? Ya te estoy oyendo protestar. ¡Cómo iba a ser verdadera esa igualdad, si tenían esclavos! En efecto, los esclavos no participaban en la vida política griega. Ni tampoco las mujeres (que, por cierto tuvieron que esperar nada menos que veintiséis siglos, hasta ayer como quien dice, para tener plenos derechos políticos … salvo en los países islámicos, donde siguen esperando). Tiene razón en tu protesta, pero no olvides que desde aquella lejana Grecia ha pasado muchos cientos de años y se han revisado muchas creencias. Los pioneros atenienses nunca sostuvieron que todos los seres humanos tienen derechos políticos iguales: lo que inventaron y establecieron es que todos los ciudadanos atenienses tenían derechos políticos iguales. Y sabían que no todo cierta edad, no esclavo, nacido en la polis, etc… Pero todos los que reunían esos requisitos eran políticamente iguales. Te aseguro que el cambio de mentalidad ya es bastante revolucionario para lo que entonces en Persia, Egipto, china o en el México de los aztecas. Lo de que todos los seres humanos iguales (al menos ante dios) vino más tarde, por influencia de los estoicos, epicúreos, cínicos, cristianos y otras sectas subversivas. Aun así, tuvieron que pasar casi dos mil años para que se aboliera la esclavitud, para que las mujeres pudiesen votar y ser elegidas para cargos gubernamentales, para que una asamblea mundial de naciones aprobara una declaración universal de derechos humanos. Si aquellos viejos griegos no hubieran dado el primer paso, el decisivo, probablemente ahora tú no te indignaras ante las desigualdades que consistieron en su polis… ¡ni abre las que aún se dan entre nosotros, tanto tiempo después!

No pretendo idealizar la organización política ateniense ni sugerir que aquello era el paraíso y que el infierno vino después. Al contrario: la democracia nació entre conflictos y sirvió para aumentarlos en lugar de resolverlos. Desde un comienzo se vio que cuanta más libertad menos tranquilidad: que tomar una decisión entre muchos es más complicado que dejar que la tome uno solo y que no hay ninguna garantía de que el acierto sea mayor. En su más remoto origen, el método democrático a la griega debió de parecerse Homero en la Ilíada. Solo los valientes (es decir, los que han probado que valen) eran reconocidos como iguales por la asamblea de los mejores. Pero es ese distinguido grupo el poder ya no viene de los cielos ni de la sangre o la riqueza, sino que brota de la decisión unánime del conjunto. En los reinos como egipcio o el persa, el sistema político es algo parecido a una pirámide: el faraón o el gran rey ocupan el vértice guerreros, los grandes comerciantes, etc… hasta llagara a la base, ocupada por el pueblo llano poder se irradiaba desde arriba hacia abajo, hasta llegar a los que reciban ordenes de todo el mundo y no podría dárselas a nadie, los cuales eran precisamente la gran mayoría de la población. En cambio, el poder político entre los griegos se parecían más bien a un círculo: en la asamblea todos se sentaban equidistantes de un centro en la asamblea todos se sentaban equidistantes de un centro en donde simbólicamente estaba el poder decisorio. Esto mesón. Decían ellos: o sea, en el medio. Cada cual podría tomar la palabra y opinar sosteniendo mientras tanto una especie de cetro que indicaba su derecho a hablar sin ser interrumpido. En los otros reinos, los pirámides, solo el rey tenia cetro y poder decisorio, entre los griegos, el cetro era romántico a lo largo de la asamblea circular y las decisiones se tomaban después de haber oído a todo en que tenía algo que decir. Claro que ese círculo democrático debido de ser bastante excluyente aristocrático: ¡que se lo digan al plebeyo Tersites, al que Ulises atezo el cetro de la palabra fue haciendo más ancho, hasta abarcar a la totalidad de los ciudadanos en la época clásica, más o menos hacia el siglo V antes de cristo. Por fin el Tersites de Atenas, es decir, los artesanos, agricultor, comerciantes, etc…, pudieron hacer oír su voz y tuvieron voto junto al astuto Ulises o el feroz Agamenón.

No voy a ocultarte que desde el comienzo la invención democrática tuvo serios adversarios, tanto en lo teórico como en lo práctico. La verdad es que la democracia se basa en una paradoja que resulta evidente a poco que se reflexione sobre el asunto: todos conocemos más personas ignorantes que sabias y más personas malas que buenas…, luego es lógico suponer que la decisión de la mayoría tendrá más de ignorantes y de maldad que de lo contrarios. Los enemigos de la democracia insistieron desde el primer momento en que fiarse de los muchos es fiarse de los peores .Los más grandes filósofos de Atenas , como Sócrates y sus discípulo Platón, señalaron con agudeza que la gente no suele tener más que conocimientos , basados en observaciones apresuradas de lo cotidiano y en lo que oyen decir a los demás :si se les pregunta que es belleza señalan a una chica guapa o a un chico hermoso, pero no saben en qué consiste el concepto mismo de belleza ni si la del alma es superior a la del cuerpo ;lo mismo ocurre si se les cuestiona sobre el coraje , la justicia o el placer .Ignoran que es el bien y cada cual lo confunden con lo que le gusta o lo conviene …¿cómo van a ser capaces entonces de establecer lo que es verdaderamente bueno para la ciudad? Las asambleas populares son un guirigay en el que cada cual solo quiere hablar y salirse con la suya sin escuchar a los otros .La mayoría de los asuntos importantes de la comunidad , como la economía o los proyectos militares , son difíciles de comprender para los profano :¿Cómo va a valer lo mismo la opinión del general y la del carpintero cuando lo que se esté discutiendo sea la estrategia para defenderse del enemigo? Además , la gente cambia de aparecer cada dos por tres: hoy aborrecen y se indignan contra la idea que les parecía estupenda ayer .A la mayoría se la engaña con facilidad , cualquier sofista o demagogo que dice palabras bonitas es más escuchado que la persona razonable que señala defectos o problemas .Y al que se le engañe , se le compra , porque el vulgo no quiere más que dinero y diversión . Etc, etc… Supongo que muchas de estas objeciones antidemocráticas (todas, me atrevo a decir) te suenan a cosa sabida. Las oyes todos los días formular contra el modesto régimen democrático en el que vives. No vayas a creer que son cosa de hoy, aunque quienes las dicen ahora supongan que han hecho un gran descubrimiento. en realidad , son tan viejas como la democracia misma ,Y con razón , porque la invención democrática es algo demasiado revolucionario para que sea aceptada sin escándalo ..¡No ya en el siglo V antes de cristo, sino ni siquiera a finales del siglo XX! Lo natural es que manden los más fuertes , los más listos , los más ricos ., los de mejor familia , los más buenos , los más santos , los generosos, los que tienen ideas geniales para salvar a los demás , los justos , los puros , los astutos , los… los que quieras ¡pero no todos! Es verdad, que el poder sea cosa de todos que todos intervengan, hablen , voten ,elijan, decidan ,tengan ocasión de equivocarse , intenten engañar o permitan que les engañen ,protesten metan baza …,eso no es cosa natural , sino un invento artificial, una apuesta desconcertante contra la naturaleza y los dioses .Es decir una obra de arte. Los griegos fueron grandes artistas: la democracia fue la obra maestra de su arte, la más arriesgada e inverosímil, la más discutida .El invento de que cada cual tiene derecho en la comunidad a que nadie viva por él , a acertar o engañarse por sí mismo , a ser responsable – aunque sea en una mínima parte – de los éxitos y los desastres que los conciernen .Este sistema no garantiza más ciertos que los habituales cuando manda uno solo o unos pocos ;ni tampoco mejores leyes , ni mayor honradez publica , ni siquiera más prosperidad. Lo único garantizado es que habrá más conflictos y menos tranquilidad (suele decirse que viene de tranca: los despotismo y las tiranías no dejan moverse ni a una mosca) . Pero el griego prefería discutir con sus iguales que someterse a los amos; prefería hacer disparates elegidos por el que disfrutar de aciertos impuestos por otro; quería inventar las leyes de su ciudad y poder cambiarlas si no funcionaban bien, en vez de someterse a los mandamientos inapelables, fueran naturales o divinos. Eran raros y originales, aquellos griegos: pero muy valientes.

El invento democrático, ese círculo en cuyo centro estaba el poder, esa asamblea de voces y discusiones, tuvo como consecuencia que los ciudadanos-los sometidos a isonomía, a la misma ley-se miraran unos a otros. Las sociedades democráticas son más transparentes que las otras, transparentes a veces hasta la incidencia: todos somos espectáculo unos para otros. Los reyes absolutos de la antigüedad vivían en palacios inaccesibles en los que nadie podía entrar sin su permiso: solo aparecían en público rodeados de la mayor majestad, sobrehumano, tieso, y procuraban aparentar estar por encima de las pasiones y necesidades físicas de cualquier hijo de vecino. Los vasallos agachaban la cerviz servilmente a su paso, sin atreverse a levantar la vista. En las sociedades tipo pirámide de las que te he hablado, cada grupo social no conocía el género de vida que llevaban los superiores y no se atrevían a juzgar sus virtudes y sus vicios por el mismo rasero que los de su misma clase. Entre los griegos, en cambio, cada cual estaba pendiente de los demás: las habilidades y los merito no se le daban por supuesto a nadie, sino que tenían que mostrarse…y que demostrarse (, mostrar a los demos, a la gente, a los iguales).Las debilidades y los vicios también eran cosa del dominio público. Por eso tuvo que ser en Grecia donde nacieron los dos espectáculos de masas democráticos por excelencia, inimaginables entre egipcios o persas: el deporte y el teatro.

La competición deportiva es un fruto directo del establecimiento de la igualdad política. Hay dos razones para ello. En primer lugar, como las viejas legitimaciones jerárquicas debidas a la nobleza de sangre, a la elección divina o a la posesión de riquezas habían perdido su vigencia, se hizo preciso inventar otras fuentes de distinción social. Lección importante, sobre la que luego volveremos al hablar de algunos sistemas totalitarios contemporáneos: en una sociedad los individuos pueden ser iguales (política y jurídicamente) pero nunca intercambiables; serán iguales pero no serán lo mismo. Cada grupo necesita tipos humanos que representan la excelencia, dignos de admiración, modelos que encarnen el ideal de vitalidad del modo más pleno (¿recuerdas lo que antes dijimos sobre las sociedades como fábricas de inmortalidad comunal?). Los griegos admiraban el cuerpo humano, su energía y su belleza: las competiciones deportivas sirvieron para establecer la distinción entre los cuerpos y destacar la primacía de los mejores. Iguales si pero distintos no… La segunda razón es que solo los iguales pueden competir entre ellos: si el faraón no se le puede mirar a la cara de tú a tú, menos aún se le podrá echar carrera o un pulso; Nerón organizaba concursos de canto con lira solo para darse el tonto gusto de recibir todos los premios… ¡como si pudieran los jueces atreverse a no dárselos! Tampoco con los dioses se puede competir porque lo normal es que ganen ellos y que además le castiguen a uno por presuntuoso (al pobre sátiro Masías, que intento ganarle en un certamen musical al mismo Apolo, el dios lo despellejo vivo). No, la pugna competitiva exige igualdad humana, reconocimiento mutuo, camaradería en la rivalidad. Ahora se predica mucho (¡los curacas y los aficionados a curas, ya sabes!) contra lo competitivo de nuestra sociedad. Se olvida que la competencia es un índice inequívoco de sociedad democrática, que las sociedades no competitivas están constituidas por castas infranqueables basadas en la sangre o la teología. Para competir con los otros hay que igualarse antes con ellos. Para competir con los otros hay que igualárseles antes con ellos. Para competir con los demás se necesita a los demás: nadie compite solo. Quienes buscan a toda costa tiranizar o exterminar no son más competitivos que los otros: al contrario, lo que quieren es acabar de competir cuanto antes…

El teatro fue el otro transcendental corolario que tuvo la democracia griega. En otras culturas había rituales y ceremonias religiosas que incluían ciertas formas de representación simbólica, pero fue Grecia donde por primera vez los hombres convirtieron en espectáculos las pasiones y emociones puramente humanas… aunque los dioses intervinieran de vez en cuando en los conflictos. Como te digo, se miraban unos a otros y veían sus diferencias dentro de la igualdad política: ¡gracias a que se trataban como iguales se dieron cuenta de los diferentes que son unos individuos de otros! Los hay ridículos por su fanfarronería, su codicia, su petulancia; otros son astutos y mentirosos; algunos (y algunas) no piensan más que en follar con sus vecinos (o vecinas), recurriendo a todo tipo de estratagemas; hay comerciantes estafadores, hijos gamberros, padres autoritarios…

No creas que aquellos atenienses tenían una opinión sublime a unos de otros: se miraban, se veían los defectos o los exageraban, se reían unos de otros. Como colegas, ya te digo. En la tragedia, representaban a aquellas personas poseídas por una pasión tan absoluta que se les hacía olvidarse de todo lo demás… y de todos los demás. Personajes que tienen razón, pero solo parte de la razón (siempre hay otras razones en la democracia, las de los otros), aunque ellos creen tenerla toda. El coro trágico (que representa al pueblo, a los demás, la voz de los otros) procura que el héroe trágico se modere, que escuche recomendaciones, que pacte y que transija, que no se deje llevar por su pasión hasta el final. Cuando no lo logra, la tragedia acaba en desastre (pero no todas las tragedias acaban : recuerda la Orestia), porque alguien absolutiza su pasión más allá de lo humano, como si no fuera igual a los demás y por tanto no debería tener en cuenta otros deseos y opiniones que los propios. Reírse del prójimo y temblar ante los excesos de los que somos capaces es reírse de uno mismo y temblar ante uno mismo. El teatro nació como un instrumento de reflexión democrática sobre el individuo que, más allá de los dioses y de la naturaleza, tiene que ser capaz de gobernarse a sí mismo. Lo cual nos lleva, como ya supongo que estarás deseando, a tomarnos un respiro y pasar al próximo capítulo.

Vete leyendo…

“Cuando encontraban a un hombre del pueblo gritando, Ulises le daba con el cetro y le increpaba de esta manera:” ¡Desdichado! Estate quieto y escucha a los que aventajan en bravura; tu, débil e inepto para la guerra, no eres estimado ni en el combate ni en el consejo. Aquí no todos los aqueos podemos ser reyes; ni es un bien la soberanía de muchos; uno solo sea príncipe; uno solo rey: aquel a quien el hijo del artero Cronos ha dado cetro y leyes para que reine sobre nosotros” (Homero, Ilíada).

Muchas son las cosas asombrosas pero nada más asombroso que el hombre. (…) Posee el habla y el pensamiento rápido como el viento y todas las restantes mañas con las que se puede organizar una ciudad. (…) Penetrante hasta más allá de lo que caprichosamente podríamos soñar es su fértil habilidad, sea para el bien o sea para el mal. Cuando honra las leyes de su país y mantiene la justicia que a jurado ante los dioses respetar, se yergue orgullosamente en la ciudad; pero no tiene ciudad quien, atolondradamente, se enfanga en el delito (Sófocles, Antígona).

La polis se diferencia de la familia en que aquella solo conocía “iguales”, mientras que la segunda era el centro de la más estricta desigualdad. Ser libre significaba no estar sometido a la necesidad de la vida ni bajo el mando de alguien y no mandar sobre nadie, es decir, no gobernar ni ser gobernado. Así pues, dentro de la esfera doméstica, la libertad: ser libre era serlo de la desigualdad presente en la gobernación y moverse en una esfera en la que no existía gobernantes ni gobernados (H. Arendt, La condición humana).

El concepto griego de libertad no se extendía más allá de la comunidad misma: la libertad para sus propios miembros no implicaba ni la libertad legal (civil) para los otros residentes en la comunidad, ni la libertad política para los miembros de otras comunidades sobre las cuales se tenía poder (M. I. Finley, Democracia antigua y democracia moderna).

Fernando Savater, Política para amador, Ariel, 1997.
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LAS PREMISAS Y CONCLUSIONES EN LA ARGUMENTACIÓN PERIODÍSTICA

fusion-nuclear11. EL GRAN SALTO ES LA FUSIÓN NUCLEAR: EL GAS ES EL PUENTE DE ORO HACIA EL FUTURO ENERGÉTICO

El calentamiento global es la más firme seña de que la humanidad debe cambiar sus hábitos energéticos en el más breve plazo, según el ingeniero químico de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Eduardo Barreiro.

Aunque el planeta aún se debate en contradicciones como que 2 mil millones de personas están sin acceso a la electricidad, Barreiro tomó las conclusiones del último Congreso Mundial de Energía de Buenos Aires (realizado en octubre) para señalar que el tema medio ambiental obliga a avanzar hacia matrices energéticas menos contaminantes.

Asegura que la gran esperanza es que el hombre domine la más básica, pero esquiva forma de generar energía, la fusión nuclear.

Aunque en el planeta ya hay más de 400 plantas que operan sobre la base de la “fisión” nuclear y otras 37 iniciativas están en pleno montaje, el tema de “fusión” es distinto. Ella se produce a temperaturas tan elevadas como la del Sol y sólo es posible llegar a eso en la Tierra si se trabaja con un estado de materia denominado plasma.

El trabajo ha sido tan complejo que las apuestas solo apuntan a un gran proyecto multinacional en que participan la Unión Europea, Rusia, Japón y Estados Unidos. Ya se construye un reactor piloto en Instituto Max Plank, Alemania, para estudiar cómo producir la fusión nuclear.

Se esperan resultados para, al menos, 10 años y otros 20 o 30 para ver aplicaciones concretas. Mientras tanto, Barreiro segura que hay camino intermedio:

– ¿Qué tendencias marcan el desarrollo energético mundial?

– La tendencia en el mediano plazo es la de incrementar el consumo de gas natural e ir a fuentes de energía no contaminantes. Ese es el desafío hasta el año 2030.

A partir de entonces, va a aparecer una nueva energía, hoy en desarrollo, la fusión nuclear. Pero el puente de oro entre hoy y el uso de la fusión nuclear es el gas natural. Y es porque se trata del combustible menos contaminante de todos. Así ocurre a nivel de contaminantes localiza- dos (óxidos de azufre y nitrógeno, monóxido de carbono) y globales (dióxido de carbono). Por eso el gas es el puente de oro hacia el futuro energético.

– ¿Pero es sólo una razón ambientalista o tiene que ver con el agotamiento de las reservas  mundiales de petróleo, por ejemplo?

– Las reservas de gas en el mundo alcanzan para cien años o más… En términos simples el gas sobra, el petróleo sobra, el carbón sobra. La limitación no va a ser la reserva, sino el costo asociado a la emisión de dióxido de carbono. Esa va a ser la fuerza impulsora para ir a fuentes no contaminantes globales como la señalada.

El Sur de Concepción, 13 de julio de 2001
transantiago_by_pituman2. ESTUDIANTES

Las denuncias por el mal trato que reciben los escolares en los vehículos de locomoción colectiva se suceden en el tiempo y forman parte de una situación que no logra ser erradicada de nuestra sociedad.

Difícil resulta de encontrar conductores que cumplan con la ley que obliga a transportar a los estudiantes de enseñanza básica en forma gratuita. Las argucias para eludir esta responsabilidad son numerosas y repetitivas.

A la hora de las excusas, los choferes dirán que trabajan estresados, que tienen horarios que cumplir (aunque se tarden minutos en un solo paradero), que no trabajan con sueldos base y que por eso no les conviene transportar personas gratis, que hay recaudaciones diarias que entregar a los propietarios de las máquinas o que los escolares destruyen las máquinas.

Todas pueden ser situaciones muy entendibles, pero la ley es una sola y los estudiantes –especialmente quienes están en la educación básica– no pueden transformarse en víctimas de la discriminación de quienes conducen una máquina de locomoción colectiva.

Basta con subirse a un autobús de cualquier línea para obser var que el problema es frecuente y que la gran mayoría de los conductores evita trasladar a los estudiantes básicos cuando no hay adultos en el paradero. Nada les cuesta acelerar las máquinas al pasar frente a ellos, simular que no los ven, echar a andar el vehículo cuando aún no se suben o bajan los niños o simplemente estacionarse en la mitad de la calle cuando coincide un paradero con un semáforo en rojo.

En suma, el conductor siempre tendrá una excusa o una explicación para no llevar al niño y si algún pasajero le recrimina su actitud, posiblemente se encontrará con un “yo soy el chofer y hago lo que quiero”, pareciendo olvidar que él mismo tuvo una infancia quizás con los mismos problemas o que también es padre de familia.

Falta en nuestra sociedad educar y hacer conciencia respecto al respeto a la niñez. Algo tan simple, pero tan difícil de lograr.

Editorial del Austral de Valdivia, 11 de julio, 2002

 

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