El conocimiento humano

850c91d21. Teoría de la reminiscencia

Platón afirma que el alma antes de encarnarse ha contemplado el mundo de las Ideas. Por una causa no concretada, el alma ha caído de ese mundo de las Ideas y ha llegado a la situación actual. Este cambio violento de situación, y el quedar encerrada en un cuerpo ha hecho que olvide todo lo referente a esa primera y decisiva experiencia.

Sin embargo, el olvido no es total ni definitivo (reminiscencia). Al contacto y mediante el conocimiento de las cosas –reflejos y participación de ideas- se irá despertando en ella aquel conocimiento al que de nuevo podrá acercarse en sucesivas reencarnaciones.

Las diferentes sensaciones le recuerdan aspectos de lo que contempló antes de la reencarnación. A través de las sensaciones no se alcanza la verdad, sólo se obtiene opinión; sin embargo, son ocasiones para despertar la razón.

El conocimiento como reminiscencia aparece expuesto claramente, por primera vez,  en el Menón.

2. La dialéctica. Grados de conocimiento.

La concepción del conocimiento del periodo de madurez aparece expresada en la alegoría de la línea, en el diálogo República.

El desarrollo de la mente humana pasa, a lo largo de su camino desde la ignorancia a la sabiduría, por dos campos principales: el de la opinión (doxa) y el de la ciencia (episteme). Se diferencian por el objeto de conocimiento: la opinión versa sobre “imágenes”, mientras que la ciencia  versa sobre “ideas”.

OPINIÓN (DOXA)

1. IMAGINACIÓN (EIKASIA). Conjetura. Referida a sombras y reflejos de las cosas sensibles.

2. CREENCIA (PISTIS). Opinión que no se justifica con un razonamiento riguroso y que se refiere a los objetos del mundo sensible.

CIENCIA (EPISTEME)

1. PENSAMIENTO, CONOCIMIENTO DISCURSIVO (DIANOIA). Conocimiento propio de las matemáticas y otras ciencias exactas. Aunque tiene por objeto de conocimiento a las ideas, se apoya en hipótesis.

2. CONOCIMIENTO, DIALÉCTICA. Saber riguroso que sólo se refiere a las Ideas y que se remonta a un término primero que se impone por sí mismo a todo pensamiento y del que puede deducirse todo.

LA DIALÉCTICA

Conocimiento puramente inteligible en el que para nada cuentan los sentidos, fruto de la contemplación directa de las Ideas, y en último grado, del Bien en sí (caverna – enfrentamiento con el propio Sol).

Únicamente este grado de conocimiento merece el calificativo de conocimiento en sentido estricto.

Platón no emplea el término dialéctica en sentido único. A veces designa el método para alcanzar las Ideas, y otras se refiere con él al conocimiento de las mismas, e incluso al poseedor de tal conocimiento. En otras ocasiones la dialéctica no es sólo una ciencia sino la coronación de todas ellas, y será la ciencia necesaria para el buen gobierno de la ciudad.

Alegoría de la línea - Gráfico

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Teoría del hombre, el problema del alma y la psicología en Platón.

AMEn la historia occidental se han tenido, fundamentalmente, dos conceptos de alma:

1. Como principio de vida (Aristóteles)

2. Como principio de conocimiento racional (Platón)

La doctrina acerca del alma ha de entenderse desde la teoría de las ideas. La racionalidad del alma reside en el conocimiento de las ideas; el alma pertenece naturalmente al mundo de las ideas y a él se siente impulsada.

Lo más importante es su facultad de conocimiento: el alma se pone en relación con lo eterno, con lo único que verdaderamente es, con las ideas.

El alma tiene una situación intermedia entre dos mundos: por su origen divino está emparentada con las Ideas, pero ella no es una Idea. Mientras que las ideas permanecen eternamente inmutables e inaccesibles, perteneciendo al mundo suprasensible, el alma, por un tiempo, está dentro de un cuerpo perecedero que pone trabas a su origen divino.

Posee las siguientes características:

  • Es inmortal
  • La inmortalidad del alma, puesto que el cuerpo es corruptible y perecedero, implica la preexistencia y ulterior existencia de aquélla respecto de éste.
  • La unión con el cuerpo es puramente accidental, es un estado transitorio, la unión con el cuerpo no es un estado esencial del alma; más aún, puede ser calificado de antinatural, ya que el lugar propio del alma es el mundo de las ideas, y su actividad más propia es la contemplación de éstas.
  • Si el lugar propio del alma es el mundo de las ideas y su actividad más propia es la contemplación de éstas, el alma es concebida fundamentalmente como principio de conocimiento racional.
  • Si no es su lugar natural, el cuerpo será cárcel para el alma, un castigo (como concha que lleva dentro la ostra); es un mal, por las necesidades que crea al alma y le impide buscar la verdad: enfermedades, deseos, temores, pasiones, sentidos, …; es una pesada carga de la que tiene que librarse poco a poco; es el que fuerza al alma a tener posesiones materiales, a ambicionar cosas del mundo sensible, impulsa al hombre a las guerras y a la violencia; es tumba. Dualismo radical entre alma y cuerpo.
  • Consiguientemente, la tarea fundamental del alma mientras permanece unida al cuerpo es la de purificarse, prepararse para la contemplación de las ideas. La salvación del alma se consigue con la adquisición de conocimiento, de la ciencia de la verdadera realidad.
  • Distingue tres tipos de alma o tres partes: racional, irascible y concupiscible (razón, sentimientos y apetitos). El dualismo platónico tiene su origen en Sócrates y los pitagóricos. La razón de la división del alma obedece a la experiencia de conflictos internos. Se pone de manifiesto en el dominio de sí, en el autocontrol (radicalmente socrático). En efecto, la palabra autocontrol implica la presencia de dos elementos en el interior de uno mismo: el que controla y el que debe ser controlado(Desear vehementemente que se acaba la  clase y sin embargo contrlarse para que no se note).  Es una parte del alma, la razón, la que se enfrenta con otra parte de ella, el apetito. El argumento de Platón para esta división consta de las dos premisas siguientes:
  1. Experiencia del conflicto interno: una misma persona quiere y no quiere una cosa a la vez.
  2. Principio de no contradicción

Luego, no es la misma alma la que quiere y no quiere a la vez, sino dos partes distintas del alma.

Platón no se conforma con este dualismo, sino que a estas dos partes añade una tercera: el ánimo. Representa la decisión y el coraje. No es arbitraria sino que se funda también en la experiencia interna: cuando se produce una lucha entre el apetito y la razón, hay algo así como una fuerza interior que a menudo decide el conflicto a favor de la razón y que se encoleriza cuando la razón cede ante las exigencias del apetito.

La estructura tripartita del alma aparece expresada en el Fedro a través del mito del carro alado, en el que compara al alma con un carro alado compuesto por el auriga (razón) y dos caballos, blanco, dócil y bueno (ánimo) y negro, indomable y malo (apetito).

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El problema de la naturaleza en Platón

foto-strane-natura-13A pesar de la indiscutible brillantez, el atomismo tuvo poca fortuna en el pensamiento griego posterior. Platón y Aristóteles lo rechazaron enérgicamente, posiblemente por las siguientes razones:

  1. El conocimiento de la naturaleza resulta imposible: ¿cómo conocer o calcular las trayectorias, combinaciones y colisiones infinitas posibles de infinitos átomos moviéndose en el vacío?
  1. El universo no es más que un producto imprevisto e imprevisible de esas colisiones y combinaciones. El cosmos, el orden, proviene inexplicablemente del desorden.

La explicación platónica rechaza este último punto de forma radical: el orden no puede ser resultado azaroso del desorden. El orden sólo puede proceder de una inteligencia ordenadora, retornando a Anaxágoras, a la que Platón denomina demiurgo.

El demiurgo actúa sobre una materia eterna, caótica, a la que Platón denomina de varias maneras y que es el sustrato material informe. No es estático ni inerte, sino dotado de movimientos caóticos e irregulares (En este punto se aleja de Anaxágoras y se acerca al atomismo).

Junto a estos dos principios: inteligencia ordenadora y materia eterna dotada de movimientos, falta un tercer elemento: las ideas. Todo ser inteligente que fabrica o construye algo –el demiurgo es el fabricante del universo- lo construye de acuerdo con un plan o modelo. La función del demiurgo es plasmar las esencias o ideas en la materia lo más perfectamente posible. Si el universo no es totalmente perfecto es porque la materia introduce siempre un factor de desorden e indeterminación.

A Platón no le preocupa especialmente este problema esencial para los presocráticos y  que lo volverá a ser para Aristóteles. La solución de Platón la presenta de forma mítica en el Timeo. Lo único que realmente quiere destacar Platón es la prioridad ontológica de  las ideas.

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Teoría de las ideas

Doctrina central del pensamiento platónico. Es el foco de referencia para explicar cualquier aspecto de su filosofía: el mundo físico, el conocimiento intelectual, la concepción del hombre, la fundamentación de los ideales morales y políticos.

ANTECEDENTES

  • Parménides. Realidad abstracta
  • Pitagóricos. La realidad esencial de las cosas no está en sus componentes materiales sino en su proporción.
  • Sócrates. Definición: búsqueda de lo esencial de lo definido. Saber real = saber conceptual.
  • Heráclito. Base para el conocimiento del mundo sensible. Las impresiones sensibles, al ser cambiantes, no pueden proporcionar conocimiento cierto.
REACCIÓN CONTRA LOS SOFISTAS

PROTÁGORAS (LA SOFÍSTICA EN GENERAL)

“El hombre es la medida de todas las cosas”

IGUALDAD DE TODAS LAS OPINIONES

EXCLUSIÓN DEL ERROR

NEGACIÓN DE LA VERDAD ABSOLUTA

IMPOSIBILIDAD DE UNA CIENCIA VERDADERA

CRÍTICA DE PLATÓN

1. Experiencia de la vida cotidiana: expertos-legos, sabios-ignorantes.

2. Previsión de un hecho o acción: el que entiende de algo tiene una opinión más verdadera que la de los demás que no entienden. Por ejemplo, en medicina, ¿es tan verdadera la opinión del que entiende como la del que no entiende?

3. Contradicción de Protágoras: las opiniones opuestas a las suyas son “verdaderas”, precisamente las de los que sostienen que su sentencia es falsa.

4. Punto de acuerdo: las percepciónes de los sentidos y las cualidades sensibles de las cosas tienen un valor subjetivo porque difieren en cada individuo.

CONSECUENCIA: Un conocimiento real, o sea, una verdad absoluta y objetiva, no puede proceder de las cosas sensibles. ¿A partir de qué puedo fundamentar un conocimiento verdadero? ¿Qué es lo real para que pueda fundar un conocimiento verdadero?

Respuesta: TEORÍA DE LAS IDEAS

EXPOSICIÓN

Afirmación de que existen entiddades INMATERIALES, ABSOLUTAS, UNIVERSALES INDEPENDIENTES DEL MUNDO FÍSICO: por ejemplo, la injusticia en sí, la bondad en sí, el hombre en sí, las entidades y proporciones matemáticas en sí mismas; de ellas derivan su ser todo lo justo, todo lo bueno, todos los hombres, todo lo armónico y proporcionado del mundo físico.  El término “idea” no significa que sean construcciones mentales, de objetos sin existencia aparte de la mente que los concibe.  Se trata de realidades; más aún, de las únicas realidades en sentido pleno, ya que lo que de realidad hay en el mundo físico deriva, precisamente, de ellas.

Platón divide el mundo en dos regiones perfectamente diferenciables:

  1. REGIÓN SENSIBLE, VISIBLE. Se capta por medio de los sentidos y es únicamente copia, sombra, de la auténtica realidad. Su objeto de conocimiento son los objetos sensibles y sólo proporciona opinión.
  1. REGIÓN INTELIGIBLE. Se capta por medio de la razón y constituye la auténtica realidad. Lo que de realidad hay en el mundo sensible deriva, precisamente, de las ideas. Su objeto de conocimiento son las ideas y proporciona el auténtico conocimiento.

La teoría de las ideas, como decíamos antes, es el foco de referencia para explicarnos el pensamiento de Platón.  Tiene tres dimensiones fundamentales: ontológica, epistemológica (como hemos visto al dividir el mundo en dos regiones) y ético-política (sólo el que conozca la idea de Justicia podrá plasmarla en la ciudad).

 

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El Mito de la Caverna

mito-cavernaI. –Y a continuación –seguí-, compara con la siguiente escena el estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza. Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna, y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello, de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia delante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, a la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto, a lo largo del cual supónte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquéllos sus maravillas.

-Ya lo veo –dijo.

-Pues bien, ve ahora, a lo largo de esa parecilla, unos hombres que transportan toda clase de objetos, cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados.

-¡Qué extraña escena describes –dijo- y qué extraños prisioneros!

-Iguales que nosotros –dije-, porque en primer lugar, ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos?

-¿Cómo –dijo- si durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas?

-¿Y de los objetos transportados? ¿No habrán visto lo mismo?

-¿Qué otra cosa van a ver?

-¿Y si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que veían pasar ante ellos?

-Forzosamente.

¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que, cada vez que hablara alguno de los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra que veían pasar?

-No, ¡por Zeus! –dijo.

-Entonces no hay duda –dije yo- de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa sino las sombras de los objetos fabricados.

-Es enteramente forzoso –dijo.

-Examina pues –dije-, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia, y si, conforme a la naturaleza, les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y andar y a mirar a la luz, y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba?

-Mucho más –dijo.

II. Y si se le obligara a fijar su vista en la misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que escaparía, volviéndose hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que, consideraría que éstos son realmente más claros que los que le muestra.

-Así es –dijo.

-Y si se lo llevaran de allí a la fuerza –dije-, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser arrastrado, y que, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas?

-No, no sería capaz –dijo-, a menos por el momento.

-Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más fácilmente serían, ante todo, las sombras; luego, las imágenes de hombres y de otros objetos reflejados en las aguas, y más tarde, los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil el contemplar de noche las cosas del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas y la luna, que el ver de día el sol y lo que le es propio.

_¿Cómo no?

-Y por último, creo yo, sería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que él estaría en condiciones de mirar y contemplar.

-Necesariamente –dijo.

-Y después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna todo lo de la región visible, y que es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían.

-Es evidente –dijo- que después de aquello vendría a pensar en esto otro.

-Y que cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos?

-Efectivamente.

-Y si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquéllos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que preferiría decididamente “trabajar la tierra al servicio de otro hombre sin patrimonio” o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable?

-Eso es lo que creo yo –dije-: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de tinieblas, como a quien deja súbitamente la luz del sol?

-Ciertamente –dijo.

-Y si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad –y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían, si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir?

-Claro que sí –dijo.

III. Pues bien –dije-, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡oh amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho antes; hay que comparar la región revelada por medio de vista con la vivienda-prisión, y la luz del fuego que hay en ella, con el poder del sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la región inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tú deseas conocer, y que sólo la divinidad sabe si por acaso está en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública.

-También yo estoy de acuerdo –dijo, en el grado en que puedo estarlo.

-Pues bien –dije-, dame también la razón en esto otro: no te extrañes de que los que han llegado a ese punto no quieran ocuparse en asuntos humanos; antes bien, sus almas tienden siempre a permanecer en las alturas, y es natural, creo yo, que así ocurra, al menos si también esto concuerda con la imagen de que se ha hablado.

Platón. La República
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Temas de la filosofía platónica

Entre las principales preocupaciones de Platón figuró desde el principio la política. Hubiera deseado participar en la vida pública de Atenas e intentó por dos veces implantar un sistema político en Sicilia, fracasando en ambas ocasiones como ya dijimos anteriormente. Entre los Treinta Tiranos se encontraban parientes y amigos suyos que le invitaron a participar en el gobierno, pero le decepcionan rápidamente (entre otras cosas por el intento de implicar a Sócrates que ya hemos visto) y la restauración de la democracia trajo consigo la muerte de Sócrates, cosa que Platón jamás perdona.

Platón encuentra dos defectos fundamentales en Atenas:

  • La incompetencia e ignorancia de los políticos
  • Las luchas de partidos que permitían que los intereses de grupos prevalecieran sobre las necesidades del Estado →

Necesidad de una reforma política

Considera a la democracia y a la tiranía como causa de los males de Atenas y éstas son resultado de las teorías de los sofistas; por lo tanto, habrá que fundamentar la polis y las instituciones sobre otras bases.

La base de la reforma política reside en la educación, preparación de la elite que ha de gobernar (identificación entre virtud y saber).

Este problema lleva a otro: la posibilidad de la enseñanza de la virtud. Para poder enseñarse  la ética tiene que ser una ciencia: validez universal frente a opiniones o preferencias subjetivas. A esto dedica los primeros diálogos. En cada uno de ellos se investiga un valor o virtud para definirlo de modo que pueda servir de paradigma para juzgar las acciones concretas.

Tras la apariencias cambiantes de las cosas Platón va a esforzarse por encontrar realidades absolutas cuyo conocimiento le parece necesario para dar una base sólida a la moral y a la política y escapar así del relativismo de los sofistas. Necesita fundamentar la posibilidad de un conocimiento verdadero. Así es como plantea la Teoría de las Ideas, base de todo su sistema.

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Platón

platonINTRODUCCIÓN

La filosofía griega alcanza su madurez y plenitud con Platón y Aristóteles. Los dos son claves indispensables en la historia del pensamiento; sus aportaciones marcan  por mucho tiempo las coordenadas de interpretación racional del mundo y del hombre. Son los filósofos que más han influido en el pensamiento posterior.

Su filosofía surge  como  oposición al convencionalismo y relativismo  de la sofística, a la que consideran disgregadora e incapaz de ofrecer una base firme a la organización de la sociedad y al conocimiento.

VIDA Y OBRA

Platón nace en Atenas en 428/7 a. C. en el seno de una familia aristocrática, algunos de cuyos miembros participaron en el gobierno de los Treinta Tiranos. Hacia el año 407 a.C.  conoció a Sócrates del que fue discípulo y con el que mantuvo estrecho contacto y amistad hasta su condena y muerte en el 399 a.C. Este hecho le transforma en un crítico radical de la democracia ateniense. Después de la muerte de Sócrates realiza un viaje por el sur de Italia, donde conoce directamente la escuela pitagórica y, por dos veces, recala en Sicilia en cuya corte (en tiempos de Dionisio I y Dionisio II) intenta poner en práctica sus ideas políticas sin éxito. (Tan poco éxito que acaba como esclavo, él, que pertenece a una de las familias de la más alta aristocracia). De regreso a Atenas, hacia el 387 a.C. funda la Academia, donde se dedicaba especial atención, juntamente con la filosofía, a las matemáticas (“Nadie entre aquí sin saber matemáticas“) y la astronomía, de acuerdo con un plan de educación progresiva.

Platón muere a los ochenta años, en el año 347 a.C.

Las lecciones de Platón en la Academia nunca se publicaron. Los escritos que han llegado hasta nosotros están redactados casi todos en forma de diálogo, con un lenguaje sencillo y muy didáctico, en el que intercala con frecuencia ejemplos y mitos para explicar sus teorías principales. El personaje central de la mayoría de los diálogos es Sócrates. Muchas de las ideas que defiende éste, sobre todo en los últimos diálogos, son ya exclusivamente platónicas. En torno a él aparecen personajes de su tiempo, sofistas, filósofos, amigos y discípulos de Platón, e incluso parientes. Aunque cada uno de estos diálogos  se centra en la investigación de un tema, normalmente una virtud o una idea, en casi todos ellos aparecen los problemas centrales de su pensamiento: su concepción del hombre y de la sociedad, su teoría del conocimiento y de la ciencia, el problema de la relación del mundo de la verdadera realidad con el mundo de la percepción sensible, etc.

PLATÓN Y SUS OBRAS MÁS IMPORTANTES
Periodo Socrático Apología, defensa de Sócrates tras su condena.

Critón, Importancia de la obediencia a las leyes.

Laques, sobre la valentía.

Lisis, sobre la amistad.

Periodo de Transición Gorgias, sobre el político.

Menón, sobre la enseñanza de la virtud.

Cratilo, sobre el lenguaje.

Periodo de Madurez Banquete, sobre el amor y la belleza.

Fedón, sobre la inmortalidad del alma.

República, sobre la organización del Estados.

Fedro, sobre la naturaleza y la belleza del alma.

Periodo de Vejez Teeteto, sobre la ciencia o verdadero conocimiento.

Parménides, Crítica a la teoría de las Ideas.

Político, teoría del filósofo-gobernante.

Timeo, naturaleza y origen del mundo.

Nota: Este cuadro no contiene la totalidad de las obras de Platón. Nos han llegado 36 escritos (entre diálogos y cartas), aunque se duda de la autenticidad de alguno de ellos. La teoría de las ideas aparece en el periodo de madurez.

 

 

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