PREMISAS Y CONCLUSIONES

Socrates_teachingEn los siguientes pasajes, identifica las premisas y las conclusiones:

  1. “Pero, sostienen, el hombre desea vivir en sociedad; por lo tanto, debe renunciar a una parte de su bien privado en pro del bien público”. (Marqués de Sade)
  2. “… cuando un hombre ve un espejismo en el desierto, no está percibiendo nada material, pues el oasis que cree percibir no existe”. (Alfred Ayer)
  3. “Se piensa que todo arte y toda indagación, así como toda acción y prosecución, tienen a algún bien, y por esta razón se ha declarado correctamente que el bien es aquello a los cual tienden todas las cosas”. (Aristóteles)
  4. Considerando que todos los seres racionales son responsables de sus acciones, y que todos los seres humanos son racionales, se sigue que todos los seres humanos son responsables de sus acciones.
  5. El seguro debería pagarle sus gastos porque el accidente ocurrió mientras estaba trabajando para la compañía.
  6. Tomás debe haberse ido ya. No contesta su teléfono.
  7. El autor del texto afirma que deberíamos eliminar las notas en las escuelas pues obtener malas notas disminuye la auto-confianza del individuo.
  8. Nos oponemos al retiro obligatorio por edad. Creemos que la edad no es una base apropiada o razonable para determinar si un individuo puede o no cumplir con su trabajo.
  9. No deberían existir barreras arancelarias, porque el proteccionismo no es saludable para mejorar la calidad de la producción en un país.
  10. No le voy a decir nada, sino se enojará mucho.

 

Elaboración Unidad de Currículum y Evaluación, Mineduc, 2001.
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LA INFERIORIDAD DE LAS MUJERES EN RELACIÓN A LOS HOMBRES

3006-5432d19347693En el siguiente pasaje, el autor recuenta cómo se intentó comprobar científicamente la inferioridad de las mujeres:

… En 1872, los líderes de la antropometría europea intentaban medir con “certidumbre científica” la inferioridad de las mujeres. La antropometría o medición del cuerpo humano no está tan de moda como campo de estudios en nuestros días, pero dominó las ciencias humanas durante buena parte del siglo diecinueve y siguió siendo popular hasta que los tests de inteligencia reemplazaron a las mediciones craneanas como mecanismo favorito para realizar odiosas comparaciones entre las razas, las clases y los sexos. La craneometría o medición del cráneo era la disciplina que gozaba de mayor atención y respeto. Su líder incuestionado, Paul Broca (1824-80), profesor de cirugía. Clínica de la Facultad de Medicina de París, reunió en torno suyo toda una escuela de discípulos e imitadores. Su trabajo, tan meticuloso y tan aparentemente irrefutable, ejerció gran influencia y ganó gran estima como joya de la ciencia decimonónica.

El trabajo de Broca parecía particularmente invulnerable a toda refutación. ¿Acaso no había tomado sus medidas con el más escrupuloso cuidado y la máxima precisión? (…) Broca se pintaba a sí mismo como un apóstol de la objetividad, un hombre que se inclinaba ante los hechos y dejaba a un lado las supersticiones y los sentimentalismos. (…) Las mujeres, les gustara o no, tenían cerebros más pequeños que los de los hombres y, por lo tanto, no podían ser sus iguales en cuanto a la inteligencia. Este hecho, argumentaba Broca, puede que refuerce un prejuicio común existente en la sociedad de los hombres, pero es también una verdad científica. (…)

El argumento de Broca se apoyaba en dos series de datos: los cerebros, de mayor tamaño, de los varones en las sociedades modernas y en un supuesto incremento de la superioridad del hombre con el transcurso del tiempo. Sus datos más extensivos procedían de autopsias realizadas personalmente en cuatro hospitales parisienses. Sobre doscientos noventa y dos cerebros de varón, calculó un peso medio de 1.325 gramos; entre 140 cerebros de mujer, la media era de 1.144 gramos, lo que suponía una diferencia de 181 gramos, o de un 14 por ciento en peso del de los varones. No obstante, no realizó intento alguno de medir el efecto del tamaño por sí mismo y, de hecho, declaró que no puede explicar la totalidad de la diferencia porque sabemos, a priori, que las mujeres no son tan inteligentes como los hombres (una premisa que supuestamente tenían que verificar las pruebas, no apoyarse sobre ella). “Podemos preguntarnos si el pequeño tamaño del cerebro femenino depende exclusiva- mente del pequeño tamaño de su cuerpo. Tiedemann ha propuesto esta explicación. Pero no debemos olvidar que las mujeres son, por regla general, un poco menos inteligentes que los hombres, una diferencia que no debemos exagerar, pero que es, no obstante, real. Por lo tanto nos está permitido suponer que el tamaño relativamente pequeño del cerebro de la mujer depende en parte de su inferioridad física y en parte de su inferioridad intelectual”.

En 1873, al año siguiente a la publicación de Middlemarch de Eliot, Broca midió las capacidades de los cráneos prehistóricos de la cueva de L’ Homme Mort. Allí encontró tan sólo una diferencia de 99,5 centímetros cúbicos entre varones y hembras, mientras que en las poblaciones modernas las diferencias van de 129,5 a 220,7 cc. Topinard, el principal discípulo de Broca, explicó la creciente discrepancia a través del tiempo como resultado de las diferentes presiones evolutivas sufridas por el hombre dominante y la mujer pasiva. El hombre que combate por dos o más en la lucha por la supervivencia, que carga con todas las responsabilidades y preocupaciones del día de mañana, que está continuamente en activo, combatiendo contra su medio ambiente y contra sus rivales humanos, necesita más cerebro que la mujer la que debe proteger y alimentar, la mujer sedentaria, carente de vida interior alguna, cuyo papel es criar hijos, amar y ser pasiva.

Stephen Jay Gould, “El cerebro de las mujeres” en El pulgar del panda, Ediciones Orbis, Madrid, 1986.
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EL ALMA INDÍGENA

71C6vwsMV4L._SY445_Un atractivo recurso es la película de Roland Jaffe, “La misión”, 1986, con Robert de Niro y Jeremy Irons. Sin embargo podría considerarse demasiado larga para verla entera.

La historia se ubica en 1750 y muestra las consecuencias sobre las poblaciones indígenas con- quistadas y convertidas por los misioneros españoles causadas por la firma del Tratado de Madrid. Aquel tratado firmado entre los imperios español y portugués, con el Vaticano en el tercer vértice del triángulo significó la cesión española de determinados territorios del sur del continente americano, incluyendo siete tribus colonizadas y convertidas por jesuitas españoles. Para éstos, los indígenas son buenos cristianos. Para los portugueses, no eran sino un óptimo material de venta como esclavos. Una controversia por excelencia.

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Claves y conectores lingüísticos

5a815-iniciar-una-empresaPistas o claves para descubrir la conclusión:

  • Averigüe cuál es el problema a lo cual el autor da respuesta. ¿Qué es lo que el escritor o el conferenciante está tratando de probar?, o bien: ¿Cuál es su punto? La respuesta será la conclusión.
  • Busque palabras claves. A veces la conclusión va precedida por palabras indicadoras que advierten que lo que sigue es la conclusión. Lo mismo sucede con las premisas.
  • Busque la conclusión en los lugares más probables, el inicio o el final.
  • Recuerde que una conclusión no es un ejemplo, estadística, definición, información, evidencia.
Claves que indican que se introducen razones (premisas) Claves que indican que se introduce un punto de vista (conclusión)
(Conclusión), ya que (Premisas). (Conclusión), porque (Premisas). (Conclusión), cuando (Premisas). (Conclusión), pues (Premisas). (Conclusión), dado que (Premisas). (Conclusión), puesto que (Premisas). (Conclusión), a causa de (Premisas). (Conclusión), en razón de (Premisas). (Conclusión), debido a (Premisas). (Conclusión), en caso que (Premisas). (Conclusión), siempre que (Premisas). (Conclusión), si (Premisas). (Conclusión), supuesto que (Premisas). (Conclusión), a consecuencia de (Premisas). (Conclusión), nos apoyamos en (Premisas). (Premisas), por lo tanto, (Conclusión). (Premisas), por ende, (Conclusión). (Premisas), entonces, (Conclusión). (Premisas), por consiguiente (Conclusión). (Premisas), en consecuencia (Conclusión). (Premisas), luego, (Conclusión). (Premisas), así, (Conclusión).

(Premisas), finalmente, (Conclusión). (Premisas), de ahí que (Conclusión). (Premisas), se infiere, (Conclusión). (Premisas), se deduce, (Conclusión). (Premisas), esto prueba que, (Conclusión). (Premisas), en suma, resumen (Conclusión).

(Premisas), se puede inferir que (Conclusión).

(Premisas), esto muestra, indica (Conclusión).

o sugiere que

 

Elaboración Unidad de Currículum y Evaluación, Mineduc, 2001.
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¿A qué conducen las discusiones y controversias?

controversias-en-el-ejercicio-de-la-patria-potestadEl hombre es capaz de rectificar sus equivocaciones por la discusión y la experiencia. No por la experiencia solamente: es necesaria la discusión para mostrar cómo debe interpretarse la experiencia. Las opiniones y las costumbres ceden gradualmente ante los hechos y los argumentos; pero para que los hechos y los argumentos produzcan alguna impresión sobre el espíritu es necesario que se expongan.

Muy pocos hechos pueden decirnos su historia sin los comentarios convenientes para evidenciar su significación. Toda la fuerza y el valor del juicio del hombre descansan sobre la propiedad que posee de poder rectificar su camino cuando se extravía; no podemos, por consiguiente, conceder a los hombres alguna confianza más que cuando se hallan en condiciones de poder rectificar sus juicios con facilidad.

¿Por qué procedimientos llega un hombre a este resultado? Pues tan sólo prestando atención a toda crítica formulada sobre sus opiniones y sus actos y teniendo por costumbre escuchar todo lo que contra él pudiera decirse, aprovechándolo siempre que sea justo, y presentando en ocasiones a su propio criterio y al de los demás la falsedad de lo que no es más que un sofisma, y comprendiendo que el único medio que el ser humano tiene a su alcance para llegar al conocimiento completo de algo es escuchar lo que puedan decir las personas de opiniones diversas, y estudiar todos los aspectos en que puede considerarse por las diferentes clases o modos de ser del espíritu humano.

Jamás ningún sabio llegó a adquirir su ciencia de otro modo, ni hay en la naturaleza de la inteligencia otro procedimiento para conocer la verdad. El hábito constante de corregir y completar su opinión, comparándolas con otras, lejos de causar duda y vacilación para ponerla en práctica, es el único fundamento estable de una justa confianza en dicha opinión
.
En efecto, el hombre prudente que conoce todo lo que puede decirse contra él, según todas las hipótesis probables; que ha asegurado su posición contra cualquier adversario, que, lejos de evitar las objeciones y las dificultades, las ha buscado, y no ha desperdiciado nada de lo que pudiera darle luz sobre la materia, tiene derecho a pensar que su juicio vale más que el de cualquier otra persona o que el de la multitud que no ha procedido de este modo.

Es extraño que los hombres reconozcan el valor de los argumentos a favor de la libertad de discusión y que les repugne llevarlos hasta su última consecuencia, no advirtiendo que, si las razones no son buenas para un caso extremo, no valen nada en ningún otro momento. También es de extrañar que, no proclamándose infalibles, cuando reconocen que la discusión debe ser libre sobre todo aquello que aparezca dudoso, pretendan al mismo tiempo colocar por encima de toda discusión una doctrina o un punto particular por ser verdaderamente cierto. Tener algo por cierto, mientras exista un solo ser que lo negaría si pudiera, pero a quien se le impide hacerlo, es afirmar que nosotros somos jueces de la verdad, pero jueces que resuelven la cuestión sin escuchar a una de las partes.

J. S. Mill, “De la libertad de pensamiento y discusión”

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Vocabulario Básico de Argumentación

Vocabulario básico: argumentación, premisas y conclusiones

A

circularArgumentación: Razonamiento en que una o más afirmaciones se ofrecen como soporte de otras afirmaciones.

La afirmación que será fundamentada se llama conclusión de la argumentación; las razones que se dan como su fundamento se llaman premisas. Hay palabras que funcionan como indicadores: ya que; porque; puesto que y otros. Con frecuencia preceden a las premisas. En cambio, por consiguiente; por lo tanto; en consecuencia, y otros similares preceden a las conclusiones.

Cuando en una argumentación no aparecen estos indicadores, trate de encontrar la conclusión, determinando qué es lo que intenta establecer la argumentación. Ésa será la conclusión. El resto será su fundamentación (o conjunto de premisas).

Adaptación de S. Morris Engel, With Good Reason, pág. 6, Unidad de Currículum y Evaluación, Mineduc, 2001.

B

La argumentación es una operación que se apoya sobre un enunciado asegurado (aceptado) –la premisa, para llegar a un enunciado menos asegurado – la conclusión.

Argumentar es dirigir a un interlocutor un argumento, es decir, una buena razón para hacerle admitir una conclusión e incitarlo adoptarlos comportamientos adecuados.

También se puede definir la argumentación como el conjunto de técnicas (conscientes o inconscientes) de legitimación de las creencias y de los comportamientos. La argumentación intenta influir, transformar o reforzar las creencias o los comportamientos de la persona o personas que constituyen su objetivo.

Christian Plantin, La  Argumentación, Editorial Arial, 1998, págs. 39-40.

C

La conclusión de un razonamiento es la proposición que se afirma sobre la base de las otras proposiciones del mismo, y a su vez estas proposiciones de las que se afirma que brindan los elementos de juicio o las razones para aceptar la conclusión son las premisas del razonamiento.

Es menester observar que “premisa” y “conclusión” son términos relativos: la misma proposición puede ser premisa en un razonamiento y conclusión en otro… Tomada aisladamente, ninguna proposición es en sí misma una premisa o una conclusión. Es una premisa sólo cuando aparece como un supuesto de un razonamiento. Es una conclusión sólo cuando aparece en un razonamiento en el que se afirma que se desprende de las proposiciones afirmadas en ese razonamiento.

Irving Copi, Introducción a la Lógica, Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1994, págs. 7-8.
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Breve Explicación de Aristóteles

descarga (1)Discípulo de Platón y fundador del liceo, para Aristóteles el mundo de la percepción es real, y por ende es el verdadero objeto de investigación. Su punto de partida, la realidad dada, es a lo que se empeña en penetrar hasta sus últimas estructuras.  Una cosa (mesa) es a la vez causa real e ideal.

Cada   cosa particular es lo que Aristóteles llama substancia, esto es, algo  que existe por si mismo, algo que no necesita de otra cosa  para existir, que existe, por lo tanto, independientemente. Por ejemplo, esta mesa, aquel árbol, etcétera.

Toda substancia esta compuesta por dos elementos: La materia  que es aquello de lo que la cosa esta hecho y la forma que es la ley estructural de acuerdo a la cual esa materia se organiza para hacer esto o aquello. La forma, por lo tanto, es lo que hace que algo sea lo que es y no otra cosa.

Toda sustancia posee otras características que Aristóteles llama accidentes. Por ejemplo:

Substancia                        Materia                      Forma                       Accidentes

Mesa                                    Fierro                         De mesa                    Color, tamaño, altura

                                              Madera

El principal objeto de estudio de Aristóteles, fueron la esencia y el método de las ciencias. Las causas son:

Causa formal: es lo que hace que algo sea lo que es. Se trata del modo en que la materia esta configurada, organizada, etcétera. Es la esencia de algo, su naturaleza. Una mesa esta compuesta de una materia, la madera, y una forma, la organización de la madera.

Causa material: Es aquello de lo que algo esta hecho (Mesa: madera).

Causa eficiente: En la explicación de una substancia individual, es el principio del cambio, el agente de lo que se lleva a cabo. El escultor es la causa eficiente de la estatua (principio de movimiento)

Causa final: Es aquello para lo que algo se hace. La causa final de pasear es la salud, pues paseamos para estar sanos. En ética, el fin de todas las acciones es la felicidad.

El Conocimiento:

La experiencia sensorial (de los sentidos), representa para Aristóteles el nivel inicial del verdadero conocimiento.  Los sentidos reciben las imágenes de los objetos sensibles, desprovistos de materia. Tal como cuando un ciego toma y siente un ladrillo, el recibe su imagen, mas no la materia de la cual esta hecho.   Estas imágenes aportan la base para el conocimiento. El trabajo del intelecto consistirá en abstraer de esas imágenes sensibles la forma inteligible.

Surge así la noción general o concepto que es la reproducción a nivel del pensamiento de la forma (esencia) , de lo universal inmerso en cada cosa, de la característica esencial común a todos los objetos pertenecientes a una misma clase.

Potencia y acto

La función de la sustancia en el devenir confiere a la sustancia misma un nuevo significado junto la sustancia adquiere un valor dinámico, se identifica con el fin, con la acción creadora que forma la materia, con la realidad concreta de cada ser en que el devenir se verifica. En tal sentido la sustancia es acto.

Aristóteles identifica la materia con la potencia, la forma con el acto. La potencia es en general la posibilidad de producir un cambio o de sufrirlo. Hay la potencia activa, que consiste en la capacidad de producir un cambio en sí o en otro (como, por ejemplo, en el fuego la potencia de calentar y en el constructor la de construir); y la potencia pasiva, que consiste en la capacidad de sufrir un cambio (como por ejemplo, en la madera la capacidad arder, en lo frágil la capacidad de romperse).

Por otra parte el acto es la existencia misma del objeto. Este se halla con respecto a la potencia “como el construir con respecto al saber construir, el estar despierto al dormir, el mirar al tener los ojos cerrados, a pesar de poseer la vista, y como el objeto sacado de la materia y elaborado completamente se haya con respecto a la materia bruta y al objeto no acabado todavía” (metafísica, IX, Aristóteles).

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