Simone de Beauvoir

simone-de-beauvoir-interviewA pesar de las dificultades que han tenido las mujeres para acceder a los estudios, la historia está repleta de grande filósofas como Hannha Arendt, Edith Stein, María Zambrano, Simone Weil, Hipatia de Alejandría, Leonora Marx, etcétera.  Desafortunadamente han sido invisibilizadas y, ni siquiera se mencionan, en la mayoría de los libros y textos filosóficos.  De entre ellas, una de las filósofas más destacadas es Simone de Beauvoir

Beauvoir nació en París en el siglo XX, estudió filosofía en la Universidad de la Soborna y fue una intelectual comprometida con las causas de reivindicación de la mujer en la sociedad.  Junto a Jean Paul Sartre, Albert Camus y Maurice Merleau-Ponty , fundan la revista “Tiempos Modernos”, que fue un referente político y cultural del pensamiento francés en 1945, pleno siglo XX  y, la Liga de los derechos de la mujer, grupo que se dedicó a combatir cualquier tipo de discriminación sexista.

“El Segundo Sexo” es su obra más conocida.  Originalmente iba a ser una autobiografía.  Empezó a pensar qué le había supuesto ser mujer (“¿Qué me ha supuesto ser mujer?”, ¿le ha costado ser mujer?).  Frente a este supuesto de ser mujer, dice, al principio, que no le había costado nada serlo, pues había tenido la posibilidad de estudiar.  Dice que “la femineidad nunca ha sido una carga” para ella.  Sin embrago, cambió de opinión al darse cuenta de lo que la filosofía le iba revelando. ¿Qué supone ser mujer? ¿Cómo se educa a la mujer por ser mujer, en las distintas sociedades?

Beauvoir, analizó la situación de género desde distintos frentes, como la historia, la biología, el psicoanálisis y el marxismo.  Destruyó los mitos femeninos como el siguiente, enunciado por Pitágoras: “Hay un principio bueno que ha creado la luz, el orden y el hombre y un principio malo que ha creado el caos, las tinieblas y la mujer”. 

Simone promovió la verdadera liberación de la mujer.  Sostuvo que la lucha para la emancipación de ésta, era distinta a la lucha de las clases -propuesta por Marx- y, que uno de los principales problemas que debía afrontar el sexo débil, es el ECONÓMICO.

Afirmó que, al ser excluida de los procesos de producción y confinada al ámbito doméstico, las mujeres se convierten en dependientes y tienen menor representación en el ámbito público.

Según el INE (Instituto Nacional de Estadísticas, del Gobierno Español), en el año 2016 las mujeres dedican el doble de tiempo a las tareas del hogar, en relación a los hombres, por lo que se infiere que siguen muy lejos de la corresponsabilidad en el trabajo doméstico.  Beauvoir expone la teoría de que la mujer siempre ha sido considerada “la otra”, en relación a los varones.

Como anécdota, el padre de Simone de Beauvoir decía que ella tenía la inteligencia de un hombre y, en muchas cosas pensaba como ellos.   Esto nos sirve para ilustrar su tendencia al ANDROCENTRISMO, es decir, utilizar al hombre como medida de todas las cosas.  Algo a lo que nuestra filósofa, obviamente, no estará de acuerdo.

En castellano, que el masculino se utilice como genérico es bastante normal.  Si nos fijamos, la mayoría de los Atlas del Cuerpo Humano tienen un cuerpo masculino en su portada.  También en la imagen de la evolución del ser humano, solo aparecen varones.  Los hombres están mucho más representados en ámbitos como el cine.  La próxima vez que veas una película hazte las siguientes preguntas: ¿Hay al menos dos mujeres con un nombre? ¿Tienen las mujeres una conversación diferente a un hombre o a temas de hombres?  Muchas películas no superan este test, llamado Test de Bechdel, al revés, en masculino, siempre se cumple.

Beauvoir también desarrolla el concepto de HETERODESIGNACIÓN (El rol que el patriarcado asigna a las mujeres), ya que considera que las mujeres comparten una situación común: los varones les imponen que no asuman su existencia como sujetos, sino que se identifiquen con la proyección que en ellas hacen de sus deseos.  Las mujeres terminan actuando por y para las miradas masculinas.  Por eso las mujeres son las encargadas de las tareas domésticas y serán educadas para ello, tratando que sean serviciales y abnegadas.  Mientras que los varones serán educados para ser sujetos independientes.

Pensemos en las diferencias asociadas entre juguetes, que culturalmente pertenecen a las niñas, en contraste con aquellos que son de uso exclusivo de los niños.  Mientras que los varones juegan a ser superhéroes que luchan contra el mal, las niñas juegan a ser mamás o a disfrazarse de princesas -esas que tienen que ser rescatadas por un valeroso caballero (según los cuentos).

Simone llegó a la conclusión de que no hay nada biológico ni natural que explique la subordinación de las mujeres.  Su frase más famosa es: “No se nace mujer, se llega a serlo”. El género, tanto masculino como femenino, es una construcción cultural sobre el sexo biológico.  No existe una esencia masculina, ni una femenina.  Somos seres libres y autónomos.  No es justo quitar a un individuo las posibilidades de proyectar su vida como quiera, por el hecho de pertenecer al segundo sexo, al sexo femenino.

Se ha dicho, incluso, que su obra más importante, “el Segundo Sexo”, es la biblia del feminismo contemporáneo.

Su trabajo fue duramente criticado por la derecha francesa, quienes se oponían a los postulados de Beauvoir porque, según ellos, realizaba una desmitificación de las instituciones tradicionales como la familia, las relaciones de pareja e, incluso, la maternidad.  La Iglesia Católica puso sus obras en el índice de publicaciones prohibidas, por tratarse de textos contrarios a los criterios dogmáticos que ellos establecían.

La filósofa vivió de forma coherente con su forma de pensar.  Nunca se casó con su compañero Sartre.  Ni siquiera vivían juntos y tenían un pacto, por el cual aceptaban las relaciones fuera de la pareja, lo que hoy conocemos como una relación abierta o poliamorosa.

A Simone de Beauvoir le decían “Castor”, porque su apellido se escribe de forma parecida a la palabra castor en inglés (beaver).

Carta de Beauvoir a Sartre

ac6936790b6e8c64ea1af516d435e823--jean-paul-sartre-female-photographyQuerido pequeño ser:

Me ha pasado algo tremendamente gozoso.

Me he acostado con el pequeño Bauste.

Tengo ganas de pasar largas semanas a solas contigo.

Un abrazo Fuerte

Tu Castor

Las ideas fundamentales de “El Segundo Sexo”, son hoy asumidas por millones de personas.  Sus principios han sido incorporados a las políticas de igualdad europeas y, han dado lugar a los estudios feministas y de género en múltiples instituciones. Beauvoir es un ejemplo de que la filosofía y los diversos modos de pensar, pueden cambiar al mundo.

 

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Acerca de Luis Acuña Leal

Profesor de Religión y Filosofía
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