¿Qué es, realmente, la filosofía?

13976842_copia.520.360Siempre que una persona se encuentra frente a una palabra, ciencia, asignatura que no conoce; es conveniente recurrir a la etimología de de ese concepto para buscar en sus raíces el significado. En el caso del concepto Filosofía, su etimología está en el griego: filo = amigo o amor y, Sofía = sabiduría. Esto es lo básico, lo primero que debe saber quien pretende asomarse al entendimiento de tan magna empresa, como lo es, estudiar, entender, hacer filosofía.

Basados en esta primera información etimológica ya se puede iniciar una aproximación a entender lo que es filosofía. Los primeros filósofos que asumieron esa categoría se definieron así mismo como “amigos, amantes del saber”; lo que a ellos les preocupaba era buscar respuestas, hacerse preguntas e intentar responderlas, con el único propósito de acercarse a la verdad. Desde esta perspectiva, la filosofía constituye una superación del mito, dado que el hombre primitivo, que no tenía una explicación para los fenómenos que sucedían en su entorno y a ellos mismo; recurrió, en primera instancia a explicarlos y justificarlos con narraciones fantásticas e imaginarias en las que los dioses y seres poderosos eran los responsable de todo el acontecer cotidiano. Al dejar de  lado las explicaciones mitológicas, el filósofo busca responder de manera lógica-racional, intentando fundamentar por qué las cosas son como son y por qué no son como no son.

Lo esencial de toda filosofía está en la búsqueda de respuestas a todas aquellas interrogantes profundas de la existencia humana, interrogantes que son parte de nuestra vida y también de nuestra muerte. No me diga que nunca se ha planteado preguntas tales como: ¿quién soy yo?, ¿de dónde vengo?, ¿por qué existo?, ¿cuál es el sentido de la vida humana?, ¿cuál es el sentido de mi propia vida?, ¿por qué vivir, amar, sufrir, morir…? Estas y tantas otras interrogantes son las que nos impulsan a filosofar, a pensar, a reflexionar y encontrar una razón de ser, un sentido a la existencia.

Por otro lado alguien podría decir: ¿para qué hacerse tantas preguntas, para qué complicarse la vida, no será mejor vivir tranquilos, pasarlo bien y punto? Ante dicho planteamiento, se podría responder diciendo que, todo ser humano, por el sólo hecho de ser persona y poseer facultades como la inteligencia y la libertad “debe”, para estar cumpliendo con su naturaleza y esencia, utilizar esos dones tan preciados que lo hacen distinguirse de las demás criaturas, de los seres no pensantes, de los seres no libres. Todo ser humano está, en cierta medida, condenado a construir su destino, a darle un sentido a su vida, a encontrar las respuestas que lo conduzcan a la realización de una vida más plena, más feliz. Esta idea es hermosamente desarrollada por Machado en su poesía, la que luego J.M. Serrat hace canción: “Caminante no hay camino se hace camino al andar… Golpe a golpe, verso a verso…”

Otra forma de concebir a la filosofía es como “una forma de vida”, llamada también “filosofía de vida”, es decir, cómo un determinado individuo enfrenta las diferentes circunstancias de la vida, cómo se para frente a los hechos que le corresponden vivir, cómo responde ante las alegría y la penas, los éxitos y los fracasos, la vida y la muerte. Todo esto se traduce en una forma de pensar y actuar de manera coherente y fundamentada ante todas y cada una de las circunstancias. Toda persona debería llegar, en un momento de su existencia, a tener clara su filosofía de vida: “este soy yo, así soy yo, esto es lo que pienso, esto es lo que quiero, esto es lo que espero”. (¿Lo tienes claro?).

También pertenece al campo de la filosofía el ejercicio del libre pensamiento, de la actitud crítica y reflexiva (que tanta falta le hace hoy a la juventud chilena), liberador de irracionalidades que oscurecen nuestro pensar, tales como las supersticiones, mitos, falacias o absurdos.

Toda filosofía, sea de la línea de pensamiento que sea tiene como punto central: “la búsqueda de explicaciones últimas de la realidad y del sentido de la vida”, esa es la esencia de la filosofía, la que puede resumir en los siguientes conceptos: querer saber, pensar, reflexionar, tener actitud crítica, preguntar, ser curioso como lo son los niños, no perder la capacidad de asombro, tener siempre, a flor de piel, el “por qué” de todo.

¿Y para ti, qué es la filosofía?

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Acerca de Luis Acuña Leal

Profesor de Religión y Filosofía
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