José Ortega y Gasset (1883 -1955)

jose_ortega_y_gassetA José Ortega y Gasset se le suele considerar como el filósofo y ensayista español más importante del siglo XX.  Su pensamiento pasó por tres etapas: el Objetivismo, el Perspectivismo y el Raciovitalismo.

Antes de explicar cada una de las etapas, les contaré que Ortega y Gasset se doctoró en filosofía en España. Tras su doctorado viajó a Alemania para seguir con sus estudios en diversas universidades.

El haber vivido en España y en otros lugares de Europa, le sirvió para comparar los diversos modos de pensar y de vivir, quedando España no muy bien parado en esta comparación.  En aquel momento se vivía una crisis en España y estaba desfasada, tanto en lo cultural como en lo científico.  Ortega, al igual que otros intelectuales de la época, pensaban que su país necesitaba una regeneración.  Lo que tenemos que hacer, pensaba, es traer a España el método Irrior-Analítico, que había conocido en las universidades europeas.  Necesitamos disciplina, necesitamos seguir un método, necesitamos una racionalidad objetiva.  Esta es la primera etapa de la que hablábamos antes, el Objetivismo.

El Objetivismo

Ortega dirá: “se ha prestado poca atención a las cosas, a los objetos.  Hay que liberarse de la enfermedad traidora de la subjetividad”.

Haciendo una caricatura, vamos a imaginarnos a dos científicos que en vez de fijarse en sus objetos de estudio, medirlos, pensarlos y valorar sus características ascépticamente, se dedican a descalificarse el uno al otro.  En vez de fijarse en el objeto, se fijan en los sujetos y, esto, es un error.   A través de esta caricatura podemos entender a qué se refería Ortega cuando decía que tenemos que eliminar el subjetivismo y el personalismo dominante. Decía que “lo subjetivo es un error, sólo lo objetivo es lo verdadero”, sin embargo, pronto abandonó esta posición conocida como objetivismo.

El Perspectivismo

Ortega era un intelectual multidisciplinario, es decir, no estudiaba solamente filosofía, sino que se interesaba por otras áreas y saberes como la biología. Conoció la obra de Jacob Von Uexküll, un biólogo  muy importante para su época, por ende muy influyente, también, en el pensamiento de nuestro filósofo.  Pero, ¿qué puede haber descubierto este biólogo, que fue tan revelador como para romperle los esquemas a Ortega y Gasset?

Uexküll se dio cuenta de que para entender a un organismo, debemos tener presente el medio en el que vive o su mundo circundante (lo que denominaremos como UMWELT).  No podemos entender las branquias de un pez sin tener presente que es un animal que vive bajo el agua; no podemos entender las alas de un ave, sin tener presente el aire en el que vuela.  Además Jacob von Uexküll, cree que no existen organismos superiores o inferiores, sino que cada animal tiene un sistema receptor y efector que le permite desarrollarse perfectamente en su mundo circundante.

Nosotros podríamos pensar que las garrapatas son seres inferiores, ya que no son tan complejos como otros animales, ni siquiera tienen sentido de vista, pero Uexküll no estaría de acuerdo con esta posición.  Él diría que las garrapatas, no tienen vista por que no la necesitan para nada, pues ellas se desarrollan perfectamente en su medio sin necesidad de ver.  Por tanto, el pensar que son seres inferiores, porque no se parezcan a nosotros, es un pensamiento antropocéntrico.  Además el mundo no es percibido de forma idéntica y homogénea por todos los animales.  En otras palabras, decir que los animales serán, más o menos perfectos, en la medida que se parezcan al ser humano (Visión Antropocentrista) es una visión errónea. El ser humano no debe ser la medida para valorar a los otros animales, porque cada uno se desenvuelve, perfectamente, en su propio medio (Visión de  Uexküll).

De lo anterior, cada animal extrae, del mundo que lo rodea, una información diferente en función de sus intereses y necesidades.  Pensemos por ejemplo en una rosa.  Nosotros los seres humanos podríamos pensar que es un símbolo del amor. Para una abeja, una rosa no es un símbolo de amor, pero es algo que le llamaría la atención porque de ella obtiene alimento. Sin embargo, para un león, probablemente la rosa no le va a significar absolutamente nada, pues es una flor más en el mundo.

Ahora bien, de esta noción de Umwelt, podemos extraer dos cosas.  Por un lado, que a los animales tenemos que conocernos en su medio y, por otro, que cada animal percibe el mundo desde una perspectiva diferente.

Ortega se inspira en la noción de Umwelt para desarrollar la idea de cirscunstancia. Seguramente aquí es donde nos suene una de sus frases célebres: “Yo soy yo y mi cirscunstancia y si no la salvo a ella, no me salvo yo”.  ¿Qué quiere decir esto? Pues que para entender quién eres tú, tienes que entender cuáles son tus cirscunstancias, entendiendo que este es el mundo vital donde nos desenvolvemos. Es decir, todas las cosas que forman parte de tu mundo, que tú no haz escogido.  La cirscunstancia sería, el año en que naciste, la lengua materna, la clase social, el sexo, tu país de origen, tus padres, todas estas cosas que son parte de tu mundo, pero que tu no haz escogido.  Ahora entendemos por qué Ortega dice que sin tus cirscunstancias no te salvas.  Efectivamente, si tus padres no fueran tus padres, si tu lengua fuera otra, si hubieras nacido en otra época, pues ya no serías tú, serías otro ser diferente.

Las cirscunstancias constituyen la perspectiva particular desde la que conocemos la realidad.  Ortega cree que no hay una posición privilegiada desde la que podamos observar el mundo.  La verdad solo la podemos conocer desde nuestra perspectiva particular.  Cada perspectiva, dirá Ortega y Gasset, es sumamente valiosa, pues lo que uno ve, no lo ve otro. Somos seres únicos e insustituibles.

El Raciovitalismo

La tercera y última etapa en el pensamiento de José Ortega y Gasset es el raciovitalismo.  El filósofo escribe un artículo llamado “Ni vitalismo, ni racionalismo”, donde indica que él no está de acuerdo ni con los filósofos vitalistas, que abogan por la irracionalidad, ni con aquellos que defienden el racionalismo.  Los que defienden la razón como un absoluto, como si la razón fuese una especie de entidad separada, no se percatan de que los seres humanos no somos sujetos ajenos a nuestra realidad, concreta e histórica.  Si queremos comprender el mundo humano, tenemos que apostar por una razón distinta a la tradicional.

El mundo humano no es un mundo de puros hechos sin sentido.  El mundo humano es el mundo del sentido, donde los seres humanos tenemos valores, tenemos arte, política, costumbres, algunos tienen ideas mágicas o religiosas, en definitiva, aspectos que se escapan a una razón físico-matemática.  Con la razón construimos descripciones de la realidad que nos permiten orientarnos en la existencia.  Ortega dice que “vivir, es encontrarse naufrago entre las cosas” , por ende, en cada instante, tenemos que tomar decisiones. Nuestros entendimientos serían como los brazos que mantienen a flote al que se encuentra naufrago.  Pensar es como para el naufrago nadar y, el ser es la balsa que éste se construye con lo que le rodea.

Ortega nos está diciendo que con el entendimiento podemos orientarnos en el caos de la existencia y, construir un esquema gracias al cual podemos hacer de ese caos algo ordenado.

La razón vital es una razón histórica, frente a esa razón físico-matemática de la que hablamos antes.  Ortega nos propone una razón narrativa.  Para comprender algo humano, ya sea personal o colectivo, es preciso contar una historia.

Para acabar, contaré una anécdota.  En una fiesta en Madrid, el torero Rafael “el Gallo”, conoció a Ortega y Gasset.  Cuando vió lo bien que se expresaba y sus grandes dotes retóricos preguntó que quién era ese hombre con tantos estudios.  Le respondieron que era un filósofo.  ¿Un filo.. qué? dijo.  Le explicaron que un filósofo es alguien que se dedica a pensar sobre el ser humano y el mundo que lo rodea.  Se quedó pensando unos instantes con la mirada perdida y gesto descolocado, hasta que después de un rato exclama: “hay gente para todo”.

“Cada vez que enseñes, enseña también a dudar sobre aquello que enseñas”. 

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Acerca de Luis Acuña Leal

Profesor de Religión y Filosofía
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