René Descartes

Caricatura de DescartesRene Descartes es un filósofo y matemático francés que viendo todo lo que ocurria en su época, comenzó a cuestionar las certezas que consideraba como verdaderas.  En el siglo XVII, varios son los acontecimientos históricos que hacen cambiar el pensamiento del hombre:  la Iglesia cristiana es dividida  por Calvino y Lutero, por lo tanto, se limita el ámbito de la Religión y, la sabiduría bíblica ya no tiene todas las respuestas.  La Religión comienza a sufrir una inestabilidad intelectual (“no sabemos en qué podemos creer”); el Heliocentrismo remplaza al Geocentrismo, por ende la forma de pensar pasa de un Teocentrismo a un Antropocentrismo, donde Dios deja de ser el centro de todo, colocando al hombre como tema central de preocupación en el pensamiento de esta nueva época que llamaremos Renacimiento; J. Kepler desmontó algunas reglas de la física aristotélica, matematizando al universo; Galileo Galilei plantea un nuevo método científico basado en la matemática; la ciencia que creíamos verdadera, resultó no serla.

“Me sometí a tantas dudas, que al no poder resolverlas, descubrí que caigo más y más en mi ignorancia”.

Descartes una vez que termina su escuela decide salir a culturizarse y comienza un viaje por el mundo, tratando de comprender cómo se iba construyendo el pensamiento del hombre y las sociedades.  Es ahí donde se plantea su pregunta, que inicia su estudio filosófico-metafísico: “¿Qué puedo conocer con certeza?”… Establece entonces un método que le permita dar respuesta a su interrogante.

EL MÉTODO CARTECIANO.

Para conocer todo y, tratar de dar verdaderas demostraciones, establece un método geométrico que establece cuatro reglas fundamentales:

  1. Primera Regla, La evidencia.
  2. Segunda Regla, El Análisis.
  3. Tercera regla, La Síntesis.
  4. Cuarta Regla, La Enumeración

1. La Evidencia, Primera regla.

Descartes solo va a aceptar como verdadero aquello que se le presentara como idea Clara y Distinta.

Como idea Clara, se entenderá que son aquellas que se presentan directamente a nuestro entendimiento sin intermediarios que nos conduzcan a algún error, por ejemplo las matemáticas.

Como idea Distinta, comprende que son los saberes que no se confunden jamás con otras cosas, por lo tanto son nítidas y simples.

2. El Análisis, Segunda regla.

Dividir el objeto de estudio en tantas partes menores sea necesario es la idea que propone Descartes para resolver la problemática a analizar de la mejor manera posible.

3. La Síntesis, Tercera regla.

Descartes nos dirá que hay que conducir, en orden, los pensamientos, comenzando por los más simples a los más complejos.  Esto, para dar lugar a una cadena de argumentos que iluminen el conjunto y sus nexos, que van orientando la realidad.

4. La Enumeración, Cuarta regla.

Enumerar y revisar los pasos individuales que hemos dado, es lo que nos pide Descartes.  Así no cometemos errores, y en el caso de haberlos cometido, reinicio el proceso hasta hacerlo perfectamente.

Con estas cuatro reglas, Rene Descartes comienza a enarbolar su Duda metódica, tratando de dar respuesta a la pregunta sobre en qué confiar verdaderamente.

cuadro1

LA DUDA METÓDICA

Frente a la incertidumbre causada en el Modernismo por todos los cambios sociales ocurridos, René Descartes se embarca en la búsqueda de un fundamento inamovible para las ciencias, poniendo todo saber tradicional bajo el paréntesis de la duda.  El ideario cartesiano se basa en dos partes: por un lado quiere mostrar la incerteza de nuestras creencias y opiniones y, por otro, quiere descubrir la primera certeza que será en la que él podrá confiar a ciencia cierta. Para ello establece cuatro argumentos que trataremos de explicar a continuación.

  1. El argumento en contra la experiencia sensorial (“los sentidos alguna vez me han engañado, por lo tanto no puedo confiar en ellos para propósitos filosóficos”).
  2. El argumento del sueño (“incluso, si algunas veces mis sentidos no me engañan, nunca puedo saber que no estoy soñando cuando creo estar soñando en una de esas situaciones”).
  3. El argumento del Genio Maligno (“aún si no estoy soñando, pudiera existir un ser poderosísimo dedicado exclusivamente a engañarme”).
  4. El argumento para sostener que la ausencia del sujeto es pensar (“cogito, ergo sum”, “pienso, luego existo” RES COGITANS).

descartes duda

Como Descartes pone todo el saber tradicional en tela de juicio, decide partir su búsqueda de la certeza en su propia persona, y lo hace a través de lo sensible, pero descubre que los sentidos engañan, por lo tanto no confiará en ellos.  No veo un Dragón, ni un unicornio por la calle, esas son ilusiones que mis sentidos han generado.

Si no puedo fiarme de los sentidos, ¿puedo fiarme de la razón y de mi poder discursivo? No, pues incluso a veces nos equivocamos a la hora de razonar, por ejemplo: Si yo digo que el amor es ciego y digo que Dios es amor, entonces podría decir que Dios es ciego, siguiendo un razonamiento lógico.  Pero esto es incorrecto, por lo tanto es un paralogismo en el cual no puedo confiar.

¿Y qué ocurre con el saber matemático? Desde niños nos han enseñado que 2 + 2 = 4, pero ¿será así?  Imaginemos que hay un Genio Maligno que, burlándose de mi, me hace creer que hay cosas evidentes cuando no lo son.

“Aunque quería pensar que todo era falso, era por fuerza necesario que yo, fuera algo.  Pienso, luego soy.  Aceptaré esta verdad irrefutable como el primer principio de la filosofía”

Descartes, por lo tanto descubre que él es una Res Cogitans, una Sustancia que piensa, una cosa pensante. Pero ¿existirá otra cosa? ¿Cómo llegar a estar seguro que la Res Cogitans no es lo único?  Recordemos que para René, existen ideas innatas por ende, la idea de la existencia de Dios, es una de ellas.  Lo fundamenta desde la prueba ontológica que San Anselmo instaura, donde dice que, “si pensamos en el ser más perfecto, tenemos que admitir su existencia, ya que de lo contrario no sería el más perfecto”.

Por lo tanto, el define tres verdades.  La primera es la existencia de una Res Cogitans, pues si duda, existe; la segunda es la existencia de una Res Infinita, que corresponde a Dios, que es creador de la Res Extensa (las cosas, el mundo existente); y una tercera verdad que concluye en la idea de que “todo en cuanto creo es verdadero”, obviamente por lo anterior. 

slide_4

Anuncios

Acerca de Luis Acuña Leal

Profesor de Religión y Filosofía
Esta entrada fue publicada en Filosofía, Historia. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a René Descartes

  1. Pingback: John Locke | Aprende a filosofar desde lo sencillo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s