Sentido y sin sentido

Entre las varias acepciones de “sentido” hay una que claramente se aparta de las demás; según ella el sentido es la dirección de algo, su orientación hacia [...] “El camino tiene un sentido norte-sur”. “El tráfico de la avenida discurre en dos sentidos“. “Caerse de un balcón es moverse en sentido vertical”. Esa aplicación de “sentido” como “hacia donde”, no tiene un “sentido” como su contrario. Lo que se opone a este uso es, más bien, lo que carece de dirección o de orientación; a veces, es lo inmóvil literal o metafóricamente. Aunque este significado del término es antiguo y muy interesante, no lo consideramos aquí, para volver a ocuparnos del par “sentido-sinsentido”.

Las varias acepciones de estos contrarios en el lenguaje ordinario tienen en común que se mueven en las proximidades de los términos “valor” y “desvalor”, “importante” y “carente de importancia”. A menudo se los puede reemplazar por estos últimos términos. Afirmar de una acción que no tiene sentido muchas veces quiere decir que da lo mismo llevarla a cabo o no, que no cuenta para [...], o es indiferente. Este uso se conecta con el mencionado antes: “sentido” como dirección, propósito o meta. Lo que posee una dirección hacia un fin posee el carácter de un movimiento dirigido hacia un logro o resultado. El valor de la actividad o del proceso depende de que se cumpla su para qué, de que alcance el propósito que los animaba. Lo que carece de para qué, en cambio, es pobre no sólo en resultados finales, sino que carece también de importancia porque no conduce a nada. Es obvio que entre estos varios usos de “sentido” y “sinsentido” en el lenguaje de todos los días hay varios desplazamientos semánticos y contaminaciones de unos significados con otros. Observar sus relaciones internas no autoriza a sostener que en sus acepciones ordinarias “sentido” significa siempre una y la misma cosa.

Carla Cordua. “Sentido y sin sentido”. En su Impresiones y Ocurrencias (Ril, Santiago de Chile, 2001).

¿Cuáles son los distintos usos de la palabra “sentido”?

¿Cuál de estos usos nos sirven para preguntarnos sobre el sentido de la vida humana?

¿Tiene sentido la vida humana?

¿Es realmente filosófica, la pregunta sobre la vida humana?

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Acerca de Luis Acuña Leal

Profesor de Religión y Filosofía
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