La Filosofía y Matrix

La trilogía Matrix tiene una fuerte base filosófica y cultural.  En esta sección te mostramos qué ideas y qué filósofos están vinculados con ella.  Proponemos el estudio de dos problemas filosóficos clásicos:

  • EL PROBLEMA DE LO REAL (The Matrix): Platón, Descartes y Hilary Putnam.
  • EL PROBLEMA DE LA LIBERTAD (Matrix Reloaded y revolutions): El existencialismo de J. P. Sartre y Simone de Beauvoir (Que trabajaremos en algunas clases más?.

1.   Platón y el Mito de la Caverna

El mito de la caverna de Platón es uno de los puntos importantes a la hora de desentrañar Matrix. En él se narra cómo unos esclavos viven en una cueva creyendo que lo que ven (unas sombras proyectadas en una pared) es la realidad cuando lo cierto es que viven engañados.

Pero uno de ellos escapará y verá la luz del sol, entonces volverá para rescatar a los otros, pese a que corra el riesgo de que lo maten por no creerle.

Y eso le ocurre a la humanidad. Esa es la verdad, como dice Morfeo: Eres un esclavo, Neo. Igual que los demás, naciste en cautiverio. Naciste en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente.

Pero Neo es el esclavo que saldrá de la caverna y rescatará a sus compañeros. De todos modos, Morfeo le advierte del peligro: Son las mentes de los mismos que intentamos salvar. Pero hasta que no lo hagamos, siguen formando parte de ese sistema y eso hace que sean nuestros enemigos. Tienes que entender que la mayoría ellos no están preparados para ser desenchufados. Y muchos están tan habituados, dependen tan absolutamente del sistema, que lucharían para protegerlo.

2.  Descartes y el problema de lo real

Como hemos dicho más arriba, el tema filosófico por excelencia en la película The Matrix es el problema de lo real. Así lo expresa Morfeo:

¿Qué es real? ¿De qué modo definirías real? Si te refieres a lo que puedes sentir, a lo que puedes oler, a lo que puedes saborear y ver, lo real podría ser señales eléctricas interpretadas por tu cerebro.

Hay muchos filósofos que se han planteado este asunto, pero sin duda es René Descartes el que más puntos de unión guarda con la película. La pregunta clave es: ¿cómo distingo la realidad de los sueños? Descartes vivió atormentado con esta cuestión:

¡Cuántas veces me ha sucedido soñar de noche que estaba en este mismo sitio, vestido, sentado junto al fuego, estando en realidad desnudo y metido en la cama!

De ahí derivó su duda métodica y así llegó su ya famoso Cogito, ergo sum (Pienso, luego existo).

En su Discurso del método, intentó resolver el problema poniendo en duda todo cuanto conocía: “Considerando que todos los pensamientos que nos vienen estando despiertos pueden también ocurrírsenos durante el sueño, sin que ninguno entonces sea verdadero, resolví fingir que todas las cosas que hasta entonces habían entrado en mi espíritu no eran más verdaderas que las ilusiones de mis sueños”.

En efecto, Matrix se plantea también esa duda entre la realidad y la ficción. El papel de Descartes lo interpreta Neo, a quien le atormenta la misma sensación. Así se lo expone a su colega Choi en una de las primeras secuencias del film: ¿Alguna vez has tenido la sensación de no saber con seguridad si sueñas o estás despierto?

Morfeo también pone el dedo en la llaga y le pregunta a Neo acerca de ese tema: ¿Alguna vez has tenido un sueño, Neo, que pareciese muy real? ¿Qué ocurriría si no pudieras despertar de ese sueño?, ¿cómo distinguirías el mundo de los sueños de la realidad?

Pensó este filósofo que, una vez planteada la hipótesis de que había sido engañado, no podía haber sido Dios quien hubiese perpetrado el engaño, sino el genio maligno: Supondré, pues, no que Dios, que es la fuente suprema de la verdad, me engaña, sino que cierto genio o espíritu maligno, no menos astuto y burlador que poderoso, ha puesto su industria toda en engañarme (…) Por lo cual, con gran cuidado procuraré no dar crédito a ninguna falsedad , y prepararé mi ingenio tan bien contra las astucias de ese gran burlador, que, por muy poderoso que sea, nunca podrá imponerme nada.

2.1.   El genio maligno

“No quiero acordarme de nada.  De nada ¿entendido?”

Matrix es una mentira, y esa mentira ha sido creada por las máquinas, ellas son el genio maligno, las que han puesto toda su industria en engañar a la humanidad. ¿Qué hacer? Dice Descartes que no dar crédito a ninguna falsedad y preparar el ingenio para ello. En efecto, en Matrix, cualquiera que sea desconcetado, incluido Neo, ha de pasar por una serie de entrenamientos iniciáticos que tienen lugar gracias a programas informáticos creados para tal efecto. El objetivo de esos programas es hacer que el recién llegado se acostumbre a pensar que lo que ve no es real y que, si es consciente de ello, podrá subvertir las leyes físicas y realizar verdaderos milagros.

Sin embargo, comenta Descartes que:

“Este designio es penoso y laborioso, y cierta dejadez me arrastra insensiblemente al curso de mi vida ordinaria; y como un esclavo que sueña que está gozando de una libertad imaginaria, al empezar a sospechar que su libertad es un sueño, teme el despertar y conspira con esas gratas ilusiones para seguir siendo más tiempo engañado”.

Sí, es difícil vivir cuando ya se sabe la cruel verdad. Eso le pasa a un personaje vital en la trama de Matrix, Cifra, el traidor, el que conspira con esas gratas ilusiones (los agentes) para seguir siendo más tiempo engañado.

2..2.   Dualismo Cartesiano

Descartes suele oponer a cuerpo la palabra âme (alma) o la palabra esprit (alma o mente). Es, por tanto, una mente con tientes religiosos la que Descartes intenta relacionar con el cuerpo. Sobre el tema, dice:

No estoy metido en mi cuerpo como un piloto en su navío, sino tan estrechamente unido y confundido y mezclado con él, que formo como un sólo todo con mi cuerpo.

Así, mente y cuerpo dependen el uno del otro. De este modo lo ve Morfeo, quien asegura en la película: El cuerpo no puede vivir sin la mente. En otra ocasión, Morfeo, en un intento de que Neo avance en su aprendizaje, le dice: Libera tu mente.

2.3.   Argumento Ontológico

Sobre el argumento ontológico y la idea de Dios, diremos que Descartes establece que Dios existe y recuerda que, según el argumento ontológico, si Dios es perfecto, debe existir porque la idea de existencia está incluida en su esencia. Así, nosotros, seres imperfectos, hemos sido creados por un ser perfecto: Dios. pero en la película, el agente Smith (personaje muy importante, cuyo monólogo al capturar a Morfeo es soberbio) invierte el argumento ontológico y se pregunta cómo unos seres tan imperfectos como los humanos hemos podido crear a las máquinas.

2.4.   Libre Albedrío

En otro orden de cosas, el tema del libre albedrío también inquietaba a Descartes. Esto es, partiendo de que creemos que dios existe y que Él sabe todo lo que va a pasar, ¿cómo podemos ser libres los humanos si nuestro destino ya está escrito? Descartes aseguraba que los humanos no tenemos capacidad para entender esto. Pero eso no impide que a Neo le traiga loco este dilema, ya que en varias ocasiones se le dice que él es el elegido. Sin embargo Neo se resiste a creerlo. Morfeo le inquiere: ¿Crees en el destino, Neo? Y él responde que no. Sin embargo, poco a poco irá perdiendo seguridad en esta respuesta.

Neo se llama en realidad Thomas Anderson. Una parte de él es Thomas (el gemelo de Jesús), que no cree ser el elegido, la otra es Anderson (hijo del hombre, Jesucristo) que sí cree serlo. Habrá un momento en la película en que Thomas morirá y surgirá Neo, el salvador.

2.5.   Conocimiento del otro

Una última cuestión que ocupó a Descartes y que también trabajamos, fue el conocimiento del otro. Él se preguntaba cómo podíamos saber que el resto de los humanos no eran máquinas:

¿Qué es lo que veo desde la ventana? Sombreros y capas, que muy bien podrían ocultar unas máquinas artificiales, movidas por resortes.

En Matrix es muy importante ser consciente de que cualquier humano puede albergar dentro de sí a una máquina, para ello está diseñado el programa de la mujer de rojo, donde Morfeo dice: cualquiera, que no desenchufemos puede ser un agente. Dentro de Matrix pueden serlo todos… o ninguno.

3.   Hilary Putnam: Los cerebros en cubetas

Finalmente, de Hilary Putnam se pueden comentar dos cuestiones. Primero, su idea de que los humanos podríamos ser cerebros en cubetas conectados a unas máquinas por un diabólico científico (idea principal de Matrix) y después su experimento mental de la Tierra Gemela, en el que se plantea qué ocurriría si las cosas que tomamos por reales, como por ejemplo el agua, no lo fueran (en vez de agua sería agua gemela). Esto pasa en la película con el Trigo rico. ¿Y si el Trigo rico no era Trigo rico?, ¿y si el pollo no era pollo? Un tema que, desde luego, da para pensar un rato.

EL PROBLEMA DE LA LIBERTAD

La cuestión que se plantea Neo es la siguiente: ¿soy libre de hacer lo que quiera o hay un destino que se cierne sobre mí? Para analizar el tema de la libertad interna se recomienda el existencialismo de Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir.

En efecto, todo el pensamiento de Sartre gira en torno a la libertad humana y a la no creencia en el destino:

El hombre es ante todo un proyecto que se vive subjetivamente (…) nada existe previamente a este proyecto; nada hay en el cielo inteligible. (…) Pero si verdaderamente la existencia precede a la esencia, el hombre es responsable de lo que es, sobre él recae la responsabilidad total de su existencia. La elección es el concepto fundamental de la filosofía sartreana: En el fondo, lo que asusta de la doctrina que voy a exponer, ¿no es el hecho de que deja una posibilidad de elección al hombre?

Lo cierto es que todo el sistema de Matrix gira en torno a una regla, que es la que hace que el programa funcione: la elección. Quien nos lo desvela es El Arquitecto: Descubrí una solución según la cual el 99% de los individuos aceptaba el programa mientras pudieran elegir, aunque únicamente lo percibieran en un nivel casi insconsciente. La trayectoria de Neo está sembrada de elecciones: ¿pastilla roja o azul?, ¿asaltar un edificio para salvar a Morfeo o matarlo?, ¿la puerta de Trinity (el pathos) o la de la fuente (el logos)?, ¿ir a la ciudad de las máquinas o quedarse en la nave?, ¿seguir luchando contra Smith en la batalla final o rendirse? El tema de la libertad interna no es sólo una cuestión de metafísica sino también de ética. La vida auténtica es la de Neo, la inauténtica la de Cifra (mala fe). Sartre defendía que los humanos están condenados a ser libres, que siempre tienen que elegir: Si no elijo, también elijo.

En definitiva, el existencialismo es una filosofía de la acción. Beauvoir decía que los seres humanos, a pesar de las miserias del mundo, siempre siguen soñando: Plutarco cuenta que un día Pirro hacía proyectos de conquista: “Primero vamos a Grecia”, decía. “¿Y después?”, le pregunta Cineas. “Pasaremos al Asia, conquistaremos Asia Menor, Arabia”. “¿Y después?” “Iremos hasta las Indias”. “¿Y después de las Indias?” “¡Ah!”, dice Pirro, “descansaré”. “¿Por qué no descansar entonces, inmediatamente?”, le dice Cineas. Cineas parece sabio. ¿Para qué partir si es para volver? ¿A qué comenzar si hay que detenerse? (…) (Pero) en tanto que permanezca viva, es en vano que Cineas me hostigue diciéndome: “¿Y después? ¿Para qué?” A pesar de todo, el corazón late, la mano se tiende, nuevos proyectos nacen y me impulsan adelante. Los sabios han querido ver en ese empecinamiento el signo de la irremediable locura de los hombres: pero una perversión tan esencial, ¿puede ser aun llamada perversión? ¿Dónde encontraremos la verdad del hombre, si no es en él mismo? La reflexión no puede detener el impulso de nuestra espontaneidad. Esa es la sugerencia: seguir soñando, seguir luchando, reafirmar nuestras anteriores decisiones.

El paralelismo con Beauvoir está situado en la tormentosa pelea final entre Neo y el agente Smith, quien encarna el papel de Cineas: ¿Por qué, Sr. Anderson?, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué lo hace?, ¿por qué?, ¿por qué se levanta?, ¿por qué sigue luchando? ¿De verdad cree que lucha por algo además que por su propia supervivencia?, ¿querría decirme qué es, si es que acaso lo sabe? ¿Es por la libertad?, ¿por la verdad?, ¿tal vez por la paz?, ¿quizá por el amor? (crítica a las esencias) Ilusiones, Sr. Anderson, desvaríos de la percepción. Concepciones temporales de un frágil intelecto humano que trata con desesperación de justificar una existencia sin sentido ni objetivo. Ante las insidiosas preguntas, Neo responde: Porque lo he elegido.

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Acerca de Luis Acuña Leal

Profesor de Religión y Filosofía
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